Argentina 1985: ficción y verdad

Una película, “Argentina 1985”, está conmovindo en el mundo a gente que ignoraba un hecho único, ocurrido en la Argentina: el Juicio a las Juntas. Único porque en ningún otro país un gobierno civil envió a la cárcel a military dictators que lo precedieron.

In Chile, Augusto Pinochet—whose government was innumerable desaparecidos, torturados y asesinados—continuó siendo, durante gobiernos democraticos, jefe del Ejército. Y luego lo designated senator.

In Spain, no member of the Francoist regime was in prison; y los ledes democraticos, de izquierda a derecha, aceptaron como jefe de Estado a un Rey arbitrariamente elegido por Franco. El designated había jurado loyaltad al Caudillo y fidelidad a sus principios.

The film “Argentina 1985” has certain differences with reality, but that doesn’t count. Las películas históricas no son documentales, y si ésta hubiera sido un documental, no lo habría visto la gente que, en Madrid, París, Roma o Londres, applaude hoy el Juicio a las Juntas.

Las novelas y películas históricas ubican en el centro de la escena un hecho crucial o una personalidad relevante, pero tienen necesario partes de ficción, con alteraciones y licencias. “Santa Evita”, the historical novel of Tomás Eloy Martinez, is not a biography of Eva Perón. La película “Revolución: el Cruce de los Andes”, no es un registro fiel del augusto cruce.

Este filme novelado nos ofrece la occasión de ver una vez más los dictatores camino a la cárcel y recordar la historia authentica, sin distortiones literarias o políticas. El Juicio a las Juntas es una porción illustre de la Argentina contemporanea.

Al finalizar de la dictadura que asoló al país desde 1976, hubo dos corrientes de opinion que se manifestaron claramentaron durante la campaign presidential de 1983: Una sostenía que en vez de demorarse en el pasado, el país debía construir su futuro.

Lo contrario —decían los exponentes de esta posición— era correr el riesgo de que se prorrogara la violencia y se enraizaran los odios. Ítalo Luder, candidato justicialista a la Presidencia, announced that, de ser electo, convalidaría una auto-amnistía que los dictatores habien sancionado antes de dejar el gobierno. Luder creía que eso contributería a la pacificación.

La otra corriente, a la cual pertenecía el radical Raúl Alfonsín, no aceptaba que la impunidad de los dictatores facilidara la paz. Quienes debian conciliar —sostenían los miembros de esta corriente— eran las dos grandes fuerzas populares, el justicialismo y el radicalismo, pre-anunciando así lo que más tarde Alfonsín called the Tercer Movimiento Histórico. Los participants en esta corriente, no aceptaban que la democracia conviviera con los máximos responsables de delitos de lesa majestad.

Alfonsín assumed the presidency on December 10, 1983, and five days later he convened an extraordinary session of the Congress to derogate the military regime’s auto-amnesty. Y el mismo día created the National Commission on the Disappearance of Persons (CONADEP), an independent commission, integrated by personalities of great prestige and chaired by the writer Ernesto Sabato.

La CONADEP inspected 340 former centers of detention and torture, accumulated more than 50,000 pages of documents and testimonies, and managed to account for 8,960 missing persons.

Es seguro que fueron más. La CONADEP no habría podido identificar a todos y cada uno. According to different sources, they cost 10,000, 20,000 or 30,000. Sin embargo, no hacen falta tales cifras para mostrar el character exterminador del proceso militar.

Assuming that there is no single person missing more than the 8,960 individualized by CONADEP, it is possible to make an alarming calculation: if in a country the armed forces invariably kidnap a person every day, without missing a single person, they would pass 24 años para que llegaran a 8,960.

El trabajo de la Comisión fue la base del Juicio a las Juntas, en la cual brilló el protagonist de la film “Argentina 1985”: el fiscal Julio César Strassera.

El juicio fue justo. Los defensores ejercieron sus roles sin cortapisas, y los acusados ​​pudieron decir cuanto quisieron. Pero las pruebas de los crímenes eran irrefutables.

Los responsables máximos de aquella atroz represión, el general Jorge Rafael Videla y el amirante Emilio Massera, fueron condenados a cadena perpetua. Otro miembros de las Juntas, que habien tenido un poder menguado, fueron de todos modos remitidos a prisión, en un caso por diecisiete años.

Fueron, en proportion, penas más severas que internationales tribunales impusieron a criminales de guerra. En Nuremberg, por ejemplo, los allies -wincedores de la II Mundial Guerra- juzgaron a sólo 22 nazis hierarcas, coauthores del exterminio de seis milliones de judíos.

Si bien doce received the capital punishment, siete fueron condenados a prisión (among them Rudolf Hess, secretario privado de Hitler) y tres absueltos. Hess died 41 years later, at 93, in a summer house installed in the garden of the Spandau prison.

En la Argentina, el Juicio a las Juntas no fue un hecho sin consequencias. El gobierno de Alfonsín sufrió tres asonadas militares y debió hacer espuertos para preserver la democracia, que finalmente preservó.

In 1990, the president Carlos Saúl Menem -partidario de la pacificación mediate el olvido- pardoned the dictators, thus frustrating the judicial action of 1985. But in 2007 the Supreme Court – at the instance of the president Néstor Kirchner- canceled the pardons and the dictators debieron volver a prison.

Se rescató así el proposito del Juicio a la Juntas: disuadir a potentiales aventureros absolutistas. The synthesis quedó en una phrase de la CONADEP that Strassera chose to conclude his accusation: “Nunca más”.

Videla died in 2013 in Campo de Mayo prison. Fue el fin simbólico de un triunfo de la democracia. Triunfo dueto a la fortaleza moral, el temple y el coraje de un hombre: Raúl Alfonsín.

Rodolfo Terragno is a politician, diplomat and writer.

He died too

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