Avatar: The Sense of Water (2022) crítica: James Cameron evokes the grandiloquence of Hollywood’s golden hits with a glorious show that demonstrates that cinema is still alive

Con la llegada, proliferation y asentamiento de las platforms streamingy del same modo que ocurrió during the decade of the 50s with the appearance of the television, the traditional studios and distributors were seen obliged aplicar un extra de esfuerzo e inventiva para preserver la conocida como “cinematographic experience” y levantar a los espectadores potenciales del sofa con la intention de, con suerte, redirigirlos hacia las salas de cine.

Las dos grandes estrategias empleadas para intentar llevar a buen puerto este complicado commeto pasan por construir narratives interconnected a través de differentes proyectos —y, potentially, apuntaladas sobre licencias existentes—, como es el caso del ambicioso Marvel Cinematic Universe o, ya sea como alternativa o de forma alternativa, brindar al respectable imposible spectacles conceived in domestic format.

Esto ultimo es, precisely, lo que ha vuelto a hacer James Cameron con su fascinating ‘Avatar: El sentido del agua’ trece años después de revolucionar —una vez más— la industria con la primera entrega de la ahora franchise. Y es que, con su titánico nuevo proyecto, el rey del blockbuster ha given forma a una portentosa cathedral audiovisual en la que tecnología, creativity y corazón reman en una misma dirección que justify por sí sola la existence de la gran pantalla.

La fastuosidad del Hollywood dorado

Mientras veía, casi hypnotizado, y reposaba posteriormente la segunda aventura de Jake, Neytiri y compañía, no dejaban de llegar a mi mente pensamientos que unían lazos —much más solidos de lo que pueda aparentar a simple vista— entre esta ‘Avatar 2’ y algunas de las superproducciones más ostentosas y memorable del Hollywood dorado like ‘Los diez mandamientos’, ‘Ben-Hur’ or ‘Cleopatra’ by Joseph L. Mankiewicz.

Todas ellas comparten una naturaleza marcada por un gusto por el exceso que, en ultima instancia, terminan transformando en arte. Metrajes abultados que superan las tres horas e, incluso, llegan a las cuatro; Despliegues multimillionaires built with tangible materials or with unos y ceros, permissive studies in front of what can appear to be authentic places, torrents of creativity and impossible ambitions of encauzar… una serie de puntos en common que se traducen en todas las ocasions en obras únicas e irrepetibles.

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Al igual que en los ejemplos mençãos, el aura de grandeza que surrounde cada minuto de metraje de ‘El sentido del agua’ está generada, en gran parte, por su percepción del espectáculo visual. Cameron y su equipo, como ya hicieran en 2009 con la ‘Avatar’ original, han vuelto a marcar un antes y un después en el terrain de los VFX y la integration de imagen real con material generated por computer, dando como resultado Instantaneous imposibles de imaginar y difículos de borrar from the retina.

Characters, environments and, lo que es even más asombroso, fluidos, lucen a un nivel impensable en lo que a detalle, textura, iluminación y realismo se refere, potenciados por un vanguardia 3D y por la inteligente incorporation del HFR en buena parte de los planos. Prodigios técnicos que, por otro lado, no serian nada sin un diseño de producción a la altura que convertivo cada escena en un auténtica deleite para las retinas.

Question of time

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No cabe duda de que ‘Avatar: El sentido del agua’ encuentra su gran punto débil en una narrativa tremendamente decompensada; Sensación que se acentúa deboto a la extensa duración de la película, de 192 minutos. Es perfectly comprehensible que, para muchos, las dos primeras horas supongan un trámite poco menos que tortuoso pero, bajo mi punto de vista, es este tramo tan dilatado y enamorado de sí mismo el que convertivo el largometraje en algo tan especial.

Durante este tramo es cuando James Cameron transmite el profundo amor que profesa por los personajes que ha creado y, sobre todo, por el universo que habitan. Visto de este modo, los altibajos en la progresión dramaticá y las pausas en la plota para poner frente a nuestros ojos lienzos designed única y exclusivo para maravillar y hacer más vivida nuestra estancia en Pandora, lejos de ser un lastre, terminan estando más que justifiedadas .

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No obstante, es una vez se supera esta barrera y nos introducimos en su apabullante ultimo tercio cuando ‘Avatar 2’ takes the heavy artillery and molds a whirlwind of emotions a flor de piel, action de primera category y setpieces unique a la altura de su autor. Un tramo final que, con permiso de ‘Top Gun: Maverick’es lo más spectacular que ha pasado por nuestras salas en todo el curso cinematográfico 2022 que está a punto de concluir.

Tras haber permanecido estupefacto más de tres horas clavado en una butaca con los ojos abiertos de par en par y de haber vertido alguna que otra unexpected lagrima furtiva, lo único que que puedo decir es que el cine no sólo está vivo; también continua siendo más grande que la vida, sigue siendo capaz de illusionar y, lo que es más importante, sigue siendo capable of surprising. Algo sólo a la altura de los más grandes e incompatible con prejuicios y recelos infundados, le pese a quien le pese.

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