Brasil, decime qué se siente: ya copamos sus playas, ahora copemos su música

Mi viejo siempre dice orgulso como si fuera un Hernán Cortez en un Taunus, que él fue de los primeros en animarse ir en auto hasta allá a installarse en la playa de Lagoinha. Años después, en el 1 a 1 de los años 90, explotó de argentinos y luego se fue calmando un poco, hasta que en el 2012 volvolí la invasión y once años después, lo mismo..

Invasion of Argentines in Brazil

Este país que sería como un primo hermano, la verdad que es muy temptador. Y una vez que vas, siempre soñás con volver algún día a sus aguas cíladas, sus morros, la caipi, la cerveja bien fría, sus plantas, la linguiza, el açaí, el agua de coco, las lulas, y los camarãos. Hasta el hombre sin físico para sunga se ve lindo en Brasil. Lo más gracioso es que la majoja, yo soy uno de ellos, hablamos portuñol y creemos que agregando inho, eiro, o ao a ciertas palabras argentinas o metiendo la ch por todos lados, somos nativos. Y no nos entienden nada.

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