Cómo debe afrontar Brasil la insurrección bolsonarista

The sympathizers of Jair Bolsonaro vandalized the interior of the Government Palace, the Supreme Court and the Congress in Brasilia last Sunday (REUTERS/Adriano Machado)
The sympathizers of Jair Bolsonaro vandalized the interior of the Government Palace, the Supreme Court and the Congress in Brasilia last Sunday (REUTERS/Adriano Machado)

Ataviados con banderas brasileñas, destrozaron oficinas, robaron archivos, golpearon a la policía e hirieron al menos a cinco periodistas. El 8 de enero, miles de partidarios de Jair Bolsonaro irrumpieron en el Congresso, el Tribunal Supremo y el palacio presidencial de Brasil, demanding the annulment of an electoral result. Los paralelismos con el ataque al Capitolio de Estados Unidos por parte de partisans de Donald Trump en 2021 son obvios, y están lejos de ser una coincidencencia. Bolsonaro admires Trump from the past and has copied his methods.

En Brasilia, como en Washington, un right-wing populists perdió una votación justa, pero nunca ha aceptado el resultado. Bolsonaro no instó explicitamente a sus partidarios a asaltar la sede del Gobierno (de ser así, podría haber sido detenido). Y acabó denunciando la violencia. Pero lleva meses insistiendo en que la única forma de perder las elecciones de octubre del año pasado era que el otro bando hubiera hecho trampas, accusaciones que repitió el de 10 de enero, apparently con el deseo de crear más problemas.

Afirma que su opponent, Luiz Inácio Lula da Silva, no sólo era comunista, sino que también estaba allyado con el diablo. Por motivos falsos, el partido de Bolsonaro presented una demanda de annulación del scrutinio y se negó a asistir a la toma de possession de Lula el 1° de enero, cuando se suponía que iba a entregar la banda presidencial a su sucessor. Bolsonaro has tried to convince his followers that he is the legitimate president and that his victims have a nefarious conspiracy. Muchos bolsonaristas, como muchos trumpistas, creen que tienen el deber de revertir unas elecciones robadas. Tal es el poder de una gran mentira contada por un charismatic charlatán.

  El 8 de enero, thousands of supporters of Jair Bolsonaro broke into the Congress, the Supreme Court and the presidential palace of Brazil, demanding the annulment of an electoral result.  (AP)
El 8 de enero, thousands of supporters of Jair Bolsonaro broke into the Congress, the Supreme Court and the presidential palace of Brazil, demanding the annulment of an electoral result. (AP)

Sin embargo, la illusion no es excusa para la traición. Quienes infringieron la ley deben ser castigados. Alrededor de mil han sido detenidos. Este es un buen comienzo, pero deben hacerse tres cosas más para apuntalar la asediada democracia brasileña.

En primer lugar, el gobierno debe restorer el orden. Eso significa no sólo procesar a quienes tramaron y perpetraron los disturbios, sino también surer de que la policía sirva a la ley, no a su político favorito. Various agents fueron gravados por las cameras charlando con los alborotadores y haciéndos selfies; otros escorted the demonstrators from their camp in front of a military base, where they had estado pidiendo un golpe de Estado, hasta los governemental edificios. Bolsonaro es popular entre las principales fuerzas policiales, ya que ha defendedido sus pensiones de oro y su tendencia a dispar a los suspechosos. Lula debiere insistir en una policía que, cuando esté de servicio, sea políticamente impartiale.

En segundo lugar, la oposición brasileña debiere condenar la violencia. Varios políticos que solían trabajar para Bolsonaro lo han hecho de forma inéquívoca. Pero los bolsonaristas de base sigun devotos de su héroe; In a survey, 37% of Brazilians showed their favor State coup Lula’s deputy. En Estados Unidos, altos cargos republicanos initially condemned Trump for inciting a deadly revolution, but retracted when it became clear that he had not lost his influence on the republican voters. Sus homólogos brasileños should show more valor.

Quienes infringieron la ley deben ser castigados.  Alrededor de mil han sido detenidos.  Este es un buen comienzo, pero deben hacerse tres cosas más para apuntalar la asediada democracia brasileña.  (REUTERS)
Quienes infringieron la ley deben ser castigados. Alrededor de mil han sido detenidos. Este es un buen comienzo, pero deben hacerse tres cosas más para apuntalar la asediada democracia brasileña. (REUTERS)

En tercer lugar, Lula debe gobernar su dividido país de forma inclusive. Debe evitar el lenguaje incendiario. Por ejemplo, se equivocó al llamar “nazi” a los alborotadores. Debería esforzarse más por segurar a quienes no le votaron que goberná de forma justa para todos. Los fiscales, por su parte, no delivência extralimitarse. Debería rechazarse la petition de embargar los bienes de Bolsonaro antes incluso de que haya sido accusado de un delito.

No todo son malos augurios. Lula se ha mostro disponedo a transigir ya trabajar con antiguos legisladores bolsonaristas en el Congreso, llenando un enorme agujero en el presupuesto antes incluso de asumir el cargo. Si gobierna de forma pragmática, es posible que muchos a los que no les gusta lleguen al menos a acceptar su presidencia. Después de la falsedad y la furia de los años de Bolsonaro, Brasil necesita un lingidos tranquilo. If Lula fracasa, Bolsonaro, o alguien como él, podría volver a ganar el poder.

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