Cuando una tapa no tapa todo lo demás

La tapa es el kilómetro zero de la oferta de cualquier medio informato. Constituye la cara visible, es lo primero que se ve, la alerta sobre lo que serán los contenidos de la edition. La tapa, o portada o fachada o sumario, representa el ADN de cualquier medio, el lugar en el que debe queder lo más claro posible eso que los semiólogos laman “contrato de lectura” entre el medio y sus lectores. Lo que pasó con las tapas de The Nation y Clarín del lunes 19 de diciembre (esta semana se complió un mes de esa apparización y el comentario no es extemporáneo) meriterá un capítulo en futuros manuals de enseñanza del periodismo. El texto que sigue a conjunto es un humilde anticipo al análisis que algún día merecerá ser completado.

When newspapers and magazines – the most important and prestigious in the world – chose proud images of the final of the world football, perhaps the best, with Messi and his companions raising the trophy with fervor, or maybe others – the two main graphic media venta de la Argentina se taparon la cara, la boca, los ojos, los oídos y enfundaron su edición de esa trascendente con un suplemento publicitario de cuatro páginas auspicido por una marca de cerveza.

Describe. In the beginning, the phrase “Hubo coincidences. Hi team. Gracias Argentina”. En la página 2, una illustration que incluede pelotas de fútbol, ​​la bandera, papelitos, piernas de jugadores e – inevitable- la marca comercial en questión. En la página 3, se lee una especie de advertencia: “En 1986 teníamos al mejor del mundo. En 2022 tenemos al mejor del mundo”. En la contratapa, bajo el título de “Champeones”, figuran 40 coincidences entre los mundiales de 1986 y el que se disputó en Qatar hace poquito más de un mes. La majoja, de forzada estirpe cabalística y en general ingenio propio de redes sociales.

El surprising promotional artefact puede explicarse desde una interna entre empresas que venden océanos de cerveza y mueven millionos de pesos anunciando en temporadas y eventos futbolísticos. Durante años una cerveza fue importante sponsor de la selección. Para el reciente torneo otro sello, de la competition, tomó su lugar, segurante por prepotencia de dolares. Algo tiénia que hacer para documentar que seguían haciendo espuma e idearon este mensaje a los lectores-consumidores: yes, yes, champions, pero antes, si te cabe, trágate esta. La cosa no paró allí.

En días succesivos, mientras el país seguía dado vuelta de alegría, Clarín no evitó titulares generatores de humor involuntario. On Tuesday 20 December, with millions of people occupying the streets of Porteñas, he announced: “Con un enorme operative policial buscan evitar que la gente se agolpe en el Obelisco”. Se ve que muy pocos observaron la advertencia. Y volvieron a piar a destiempo con otro titular que decía: “Decretan un sorpresivo feriado nacional para poder festejar”. Exacto, para poder hacer lo que el diario evitó: sumarse a la fiesta sin tapujos.

Por una cosa semejante y por otras del mismo caliber las reactions de sorpresa, fastidio, crítica y burla no tardaron en llegar. Porque una cosa es una discussion entre dos sellos comerciales y otra resignar el sentido de la primera plana.

These days, the journalist Fernando Sánchez published on red Twitter: “El periodismo se murió”. Consultado por quien esto escribe, pointed out: “Fue algo horrible. Si había una noticia que todo diario deseaba tener ese lunes era que Argentina había ganado el mundial de fútbol. Debía ser una edition histórica, que se vendería mucho más que cualquier número normal. Pero el lector llegaba al kiosco y en lugar de ver la noticia más esperada por 45 milliones de Argentinos se encontraba con un aviso”. Quien fuera uno de los creadores de la revista Barcelona agregó: “Al periodismo le dimos certificado de función varias veces. Esta es una más”.

Otros usuarios lo acompañaron en el sentido pésame al oficio de informar. “La forma más sutil de no mostrar alegría”; “Estos dos diarios son los que pedían la cabeza de Messi cuando no le salía una”; “Parece una revista de ofertas del Súper”; “Suenen Clarines, La Nación ha muerto. Cuac”.

Y no pocos recordaron un televisivo de Clarín at the time when the Group was interested in demolishing the Law of Audiovisual Services and said: “La reality se puede tapar.” O hacer tapa”. Pasó el tiempo y volvolí a hacerse tapa.

¿Era el objetivo bajarle el precio a la alegría?

¿Algo de eso estuvien cerca de alcanzar?

A la luz de la enorme, festiva, espontánea e histórica movilización de la gente, la respuesta es NO. ¿Y entonces que? Solo privilegiaron el negocio. Por un día dejaron de fijar agenda como intendan hacer a diario y transferieron la responsabilidad editorial al departamento de marketing. Vi en Internet otros ejemplos similares en diarios extranjeros. No es la primera vez que ocurre en un medio gráfico y, si el capitalismo quiere, en otro momento volverá a repetitse. Uno de estos dos medios también auspicia desde hace años una maestría de periodismo. Sería muy interesante saber si este recurso anómalo sensibilizó a profesores y estudiantes.

Las tapas también hablan, como esta que habló por si sola de estos medios. Las tapas hablan: bajito or los gritos; generan júbilo o decepción; mostran lo que pasa o patean afuera la pelota informativa.

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