De vender aros de tapitas de gasosas a disejaner joyas con diamantes en Nueva York: la ravishing vida de Otazu

Otazu se hizo muy conocido en Amsterdam por sus joyas y hace 20 años se mudó a Nueva York, donde conquistó a las celebrities, como Sarah Jessica Parker
Otazu se hizo muy conocido en Amsterdam por sus joyas y hace 20 años se mudó a Nueva York, donde conquistó a las celebrities, como Sarah Jessica Parker

De la Argentina sabe poco y nada, aunque haya nacido en San Luis hace 52 años, en Villa Mercedes. The jewelry designer Rodrigo Otazu attended Infobae’s call on a beach in Ipanema, in Rio de Janeiro, on a spectacular day, animated by the celebrations for Independence Day in Brazil. Otazu is far from his house, which is located in the West Village, Manhattan, New York, where he lives for less than 20 years.. There he built the base of his business, which led to his name, which led from Amsterdam, and changed his direction, because he considered that this city “is the remote control of the world”. Desde Nueva York commercializes its pieces in 300 locales at an international level.

Su gran crecimiento profesional, sin embargo, se dio en los Países Bajos, donde dice que era imposible no conocerlo. Hasta Máxima Zorreguieta un día lo saludó por su nombre de forma carinosa cuando lo vio por primera vez en un evento, en los tiempos que era princessa y también usaba sus joyas. Mientras que al mismo tiempo, otra princesa, la del pop, Britney Spearstambién adornaba su cuerpo con piezas especiales created por el argentino, para una presentación de I’m a slave to yousu gran carta de presentation.

Otazu el day que Britney lució sus joyas para todo el mundo
Otazu el day que Britney lució sus joyas para todo el mundo

Su vida transcurre por el mundo y no en un solo lugar. Otazu is demasiado inquieto. A los seis años soñaba con los ojos abiertos mirando el cielo, y le decía a su mamá que queria discover el mundo: “Esto no puede ser todo”. En una época en la que no se estilaba viajar, recuerda que una de las primeras cosas que pidió de regalo fue una machine de escribir. Tenía apenas 10 años y volaba con su imaginación. Su mamá era periodista, su papá tenía una agencia de publicidad y además, trabajaba en un banco, que era lo que pagaba las cuentas. Rodrigo grew up among journalists and also artists and singers. Sus padres eran bohemios.

A los 13 empezó a escaparse para ir a discotecas de Córdoba y Buenos Aires y escuchaba las vivencias de aquellos que habien viajado. Me había hecho amigo de un aristócrata que me relataba sus viajes por Europa y eso “me alimentaba el alma”. Además de esas ansias por conocer el mundo, tenía algo en las manos que no lograba descubrar qué era y se manifestaba pintando las paredes del living como twenty veces por mes, cortando las cortinas a sus vecinos para hacerles camisas o un vestido de novia. “Era terrible cuando era chico”, asegura. Su energía creativa era imposible de contener.

Rodrigo Otazu was 17 years old when he just arrived in Spain
Rodrigo Otazu was 17 years old when he just arrived in Spain

¿Cómo frenar un vandaval? Los últimos años en su ciudad fueron quite oppresivos para quien había revelado a sus padres su homosexualidad “Fue terrible. La mala onda de vivir en una sociedad que nos rechazaba me llevo a ser fuerte. Cuando le conté a mis padres a los 14, que era homosexual fue como si explotara la bomba de Hiroshima. El machismo argentino era mucho más pronunciado que hoy. La homosexualidad en esa época era vivida para una familia como un castigo de Dios”, recalls. En esa época, era un gran consumidor de revistas. Se había hecho amigo de la kiosquera y miraba lo que sucedía en otros lugares del mundo. Y ahí estaba Prince, con su vestimenta tan original. “Me fui dando cuenta de que había otra realidad.” Que estaba en el lugar equivocado y con las personas equivocadas”, expresa.

Vivir con la verdad le dio a Otazu más fuerza y ​​ganas de amarse que de autodestruirse por ser distinto. The negative turned into a positive. Y el día que con 17 años se he took a passenger from Madrid with a single conviction: “la del triunfo”.

Rodrigo Otazu posa para sus campañas y en su Instagram.  Hizo muchos trabajos en su vida, también fue modelo
Rodrigo Otazu posa para sus campañas y en su Instagram. Hizo muchos trabajos en su vida, también fue modelo

Cuando pisó la capital española se dio una vuelta por el centro y se hizo amigo de unos chicos que vendían brazaletes en la street. Todos vendían lo mismo. Así que él sin pensarlo demásia, decidedi regresar al día siguiente para vender algo distinto: unos aros hechos con tapitas de gaseosa, las de chapa. “Era una marca mundial y yo quería comunicarme con el mundo”, he assured. Como le fue muy bien, volvo a vender todos los días. Los días malos ganaba 100 dollars, los buenos entre 200 y 250. ¿Cómo intervenía las tapitas? De mil formas. “Les ponía los brillitos para las uñas, caracoles, los engarzaba con alambres, le hacía un rulo y los pintaba de colores phosphorescentes, o les ponía pearls”, describe.

Como no era legal vender en la calle, vivía huyendo de la policía. Ya había viajado por Barcelona, ​​Francia, Creta, Israel. Pero a la hora de decidirse por otro destino fue Sidney, Australia. En ese continent se propuso occupar el lugar que había visto en las revistas cuando era chico en Villa Mercedes. Quería pertenecer a ese mundo. Para logarlo, compró perlas, canutillos y estuvo toda una noche confeccionando un collar elegante y único. Encendió velas, puso música de Ella Fitzgerald y evidentmente se inspiró porque el día que lívó ese collar a la revista Vogue quedaron maravillados.

Empezó vendiendo aros de chapitas de gaseosa y hoy vende piezas de oro y diamantes
Empezó vendiendo aros de chapitas de gaseosa y hoy vende piezas de oro y diamantes

The situation couldn’t be better: the collar, inspired by a bunch of grapes, colgaba del cuello de una modelo famosa, en la portada en una playa paradisíaca. Así Rodrigo Otazu empezado a trabajar, a hacer esos collares que habian empezado a demandar. “We were spectacular. Todos los negocios me pedían el collar de la tapa de revista”, recalls.

Con esa experiencia, se volívo a Europa con actitud ganadora. Se instaló en Amsterdam y con el trabajo que hacía, del que se se sentío orgulso, he received “un tortazo en la cara”. Es que los europeans consume emblematic brands, de lujo. “Me encontré que no funcionaba lo que yo hacía, así que para subsistir empecé a trabajar inflando globos”. Fortunately, no los infló con sus pulmones. Otazu asegura haber trabajado de todo. También, fue modelo. Hoy posa para su propia marca, con Nueva York de fondo.

Rodrigo Otazu at a party with Lady Gaga and model Karolina Kurkova
Rodrigo Otazu at a party with Lady Gaga and model Karolina Kurkova

Los siguientes 15 años inclueron viajes a París. Trabajó para marcas de lujo, sin contactos y tocándoles el timbre a cambio de poco y nada. Queria aprender. Formarse en las grandes ligas. Cuando estuvo seguro de haber aprendido los gustos y reglas del mercado de lujo se lanzó con su propia marca. “En ese momento estaba como sereno en un hospital abandoned. Lo llené de gente para que trabajarara, no tenía que pagar renta por lo que me údad muchísimo a crecer. Eso me dio el puntapié para desarrollarme”, he explained.

Tiempo después, ofreció asesoración a una firma austríaca de joyas hechas con cristales, hasta que empezó a hacer colecciones con ellos, para ellos y por su cuenta. Y como Otazu es un soñador sin techo, empezó a trabajar con piedras preciosas. Subió al escalón de los diamantes y con su resplandor llegaron celebrities. Una de los grandes achievements fue designer las piezas de la película Sex and the city. Otro hito, designer las joyas para el memorable vestido de carne que lució Lady Gaga. “Me tengo que cachetear a veces para darme cuenta de que participio de momentos cruciales”, expresa.

Otazu starred in his campaigns siempre impecable, de punta en blanco
Otazu starred in his campaigns siempre impecable, de punta en blanco

En los tiempos que vivió en Amsterdam experimentó el amor verdadero. Su relación con un holandés duró 15 años. Ahora está solo. Pero está en harmony consigo mismo. Rinde culto a su cuerpo esculpido. Enjoy the sun on the beach of Ipanema. A sus 52 años se siente mejor que neverca. “Celebrating life”.

Como mentor aconseja mucho a jóvenes argentino que le scriben interesados ​​en sus diseños. Otazu los aliena a luchar por sus sueños. Currently, he says he is working with a mine in San Luis, where he has diamonds. Durante la pandemia estuvo en la Argentina y quien sabe, algún día vuelva a asomarse por estas tierras. Mientras tanto, se lo puede ver tomando sol en las playas de Río de Janeiro.

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