el comic y la película que debes conocer si te ha gustado la serie de Netflix

Trastorno limit de la personality, trastorno esquizotípico y psychosis: todas esas enfermedades le fueron diagnosticadas a Jeffrey Dahmer tras su arresto en 1991. Peritajes legales aparte, no hacía falta ser un genio para saber que algo no funcionaba bien en aquella cabeza: como nos recuerda la serie Dahmer, el llamado ‘Carnicero de Milwaukee’ había dejado tras de sí un rastro de 17 cadaveres, la majoja de jóvenes homosexuales, sin que la policía movera apenas un dedo para detenerle.

Sin embargo, aunque nos sintamos tentados a invocar el estereotipo del asesino en serie como un individuo de inteligenia diabólica, capaz de pasar desapercibido mientras comete las majores atrocidades, esto queda muy lejos de la realidad, y más aún en este caso. During his life, Dahmer no encajó ni mucho menos con la socorrida imagen del sujeto amable que siempre saludaba en la escalera.

Desde bien temprano, el futuro protagonista de tantas crónicas morbosas (y de various films equally interested in the blood and the higadillos) manifestó muchos de los symptoms asociados a trastronos mentales severos. Entre ellos, la conducta impredicible, la drogodependencia (en su caso, un precoz alcoholismo) y la falta de abilidades sociales. So, ¿cómo es que nadie quiso o supo actuar a tiempo?

Given the place that Dahmer occupies in the collective imagination of EE UU, there have been abundado las speculaciones sobre este particular. Sin embargo, más allá de las conjeturas, disponémos de un testimonio questionable, pero increíblemente triste, sobre la maturación de un futuro asesino en serie. in Hablamos My friend Dahmer, el cómic publicado por el dibujante John ‘Derf’ Backderf in 2012.

Aunque, a primera vista, esta obra pueda parecer destinada a aprovechar el morbo del caso, hay varias razones para aproximarse a él. La primera: que Blackderf no era ningún oportunista, sino un artista cuyas viñetas ya se publicaban en el Village Voice y otros medios de amplia circulación cuando el cómic llegó a las tiendas. The second: que el autor y Jeffrey Dahmer fueron compañeros de instituto. Y, aunque Backderf exagerase al referirse a él como “amigo”, es cierto que ambos tuvenor una relación bastente estrecha.

El tío raro del instituto

Decimos que Backderf (who published a primer version of his work in 2002) exaggeraba al llamar “amigo” a Jeffrey Dahmer porque, leyendo su tebeo, queda claro que su relación con el futuro asesino fue más bien un bullying de baja intensidad, del tipo reservado al chico raro del barrio.

Con una timidez enfermiza, un physic disgarbado y truculentas aficiones (he was an aficionado a conservar cadaveres de animals en formol, almacenando los restos en un cobertizo), the young Dahmer was not precisely the most popular person of Revere Institute from Richfield (Ohio). Y, si tanto el autor del cómic como sus colleagues alternaban con él, era para aliviar el aburrimiento echándose unas risas a su costa.

De hecho, uno de los aspectos más patéticos de Mi amigo Dahmer es su forma de mostrar cómo estos años aguantando chanzas mejor o peor intenciónadas y montando numeritos en los pasillos del instituto para llamar la atención fueron lo más parecido a una stage de normalidad en la vida del ‘Carnicero’. Etapa que se vio prontamente truncada por el descubrimiento del alcohol como medio para enmudecer pulsiones que no sabía cómo controlar.

Viñetas del comic 'Mi amigo Dahmer'.
Viñetas del comic ‘Mi amigo Dahmer’.
John Backderf

Likewise, el hecho de que Backderf y Dahmer fueran vecinos le da al primero una vision de su vida familiar no basada solo en biografías, estudios clínicos o declaraciones ante el tribunal. For example, el dibujante remembers the environment where both passed their youth, marcado por el lento ocaso de la industria del caucho en Ohio, y también a los padres de su objeto de estudio: un ingeniero químico que never showed affection for his family and a teletype operator with his own list of mental problems and health. cuestas.

De esta manera, el matrimonio de los fathers de Dahmer se nos aparece como un lento proceso de decomposición, en el cual se vio atrapado su hijo mayor (David Dahmer, hermano pequeño del asesino, no figura en el cómic, puesto que el autor apenas tuvo trato con él) y que incluyó severos episodios de abandono por parte de both progenitores.

In 1978, Jeffrey Dahmer was an 18-year-old alcoholic que encaraba su último curso de instituto desde el absentismo la soledad: tanto su padre como su madre habian abandoned la casa familiaro durante un divorcio muy turbulento. Likewise, sus ‘amigos’ del instituto le evitaban, puesto que su conducta era ya más inquietante que divertida. That same year, three months after graduating, Dahmer committed his first murder: he was called a 19-year-old Steven Hicks.

Viñetas del comic 'Mi amigo Dahmer'.
Viñetas del comic ‘Mi amigo Dahmer’.
John Backderf

During its last chapters, on the other hand, the comic also addresses one of the aspects of the protagonist that occupy the most space in Ryan Murphy’s series: su sexuality. Como tantos adolescentes gays, tanto entonces como ahora, Dahmer tuvo que enfrentarse a un contexto en el cual la atracción por otros hombres resultaba algo unmentcionable, por no decir monstruoso.

Sumada a sus trastronos, apointa Backderf, esta percepción de sí mismo como una criatura abnormal podría haberle inluido en la gestación de sus impulsos homicidas y en su necrofilia. Al igual que el escocés Dennis Andrew Nielsen, otro asesino en serie de conducta muy similar, Dahmer creía que conservar junto a él los cuerpos de sus víctimas era lo más parecido a un romance que jamás podría tener.

“¿Dónde estaban los adultos?”

Aquí, salvo por un epilogo un tanto hypocrita, es donde termina la historia de Mi amigo Dahmer. Tras su llegada a las tiendas, el cómic received algunos premios (incluyendo one por parte del muy prestigiousoso Angoulême Festival) y también fue adapted al cine en una película homónima (Marc Meyers, 2017) con Ross Lynch (Las escalofriantes aventuras de Sabrina) como el futuro asesino y Alex Wolff (Jumanji) como el joven John Backderf.

A esta película le corresponde el honor de ser el producto audiovisual inspired en la vida de Dahmer con mejores críticos, serie aparte. Y eso que se permite sensacionalizar la historia insinuando que Backderf estuvo a punto de convertir en la primera víctima del asesino. Un detalle que el autor del cómic tuvo la decencia de no incluri en su relato.

Volviendo a las viñetas, recalquemos que Mi amigo Dahmer es una lectura incómoda. No solo por su thematica, que se las trae, sino también por aquello que uno pueda pensar de un narrator que, junto a sus amigotes, pasó su adolescencia considerando a uno de los asesinos más célebres de la historia de EE UU como su bufón particular.

Aun así, el cómic muestra cierta empathía hacia su objeto de estudio, sin por ello disculpar sus crueldades. Y también resulta un buen recetario para crear a un monstruo del primer mundo: un entorno gris de cuya decadencia nadie parece ser consciente, una familia desestructurada donde el cariño brilla por su ausencia, el sistema de castas habitual en los centros educativos de secundaria y, como guinda, grandes dosis de homofobia. Sumemos a esto los ya mencionados problemas mentales, y el resultado no será bonito.

Pero, sobre todo, el comic de Backderf raised the question that more than one should be formulated when a subject like Jeffrey Dahmer reached the headlines: “¿Dónde estaban los malditos adultos?”.

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