el legendario sonido que mantiente su esencia

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Photo: Víctor Carreira.

Skye Beilinsonthe owner of the most cored riffs of Argentine rock, played one more time in the legend that embodied the sound of his guitar in the concert offered on Thursday night in the Movistar Arena, in the porteño neighborhood of Villa Crespo, al desplegar un organic and genuine rocker set que buscó estremecer sin apelar a obvios golpes de efecto.

El guitarist, al que sus propios seguidores consecran como “the heart of Patricio Rey”apeno hizo unas pocas paradas en clásicos de la popular banda que lederó junto al Indio Solari y, en cambio, emprendió un abrador recorrido por toda su obra solistaincluding many themes created in the last months.

En esa tónica, Skay se concentró en brindar un honesto show ajeno a todo gesto demagógico -a pesar de tener pasado al que echar mano-, del mismo modo en que desde el inicio de su camino solista opta por mantener audiencias más consecuentes con su búsqueda, que numerousas.

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Sin apoyarse en la comfort de los grandes clásicos, sin sacar a relucir la bandera de su antigua mítica banda, sin reposar en su propia leyenda escrita a fuerza de grandes líneas de guitarra, Skay conectó desde la honestydad de su arte y como no podía ser de otra manera, hubo electricidad en el aire.

Allí jugó un papel clave Los Fakiresla banda compañante, que muestra solidez en el bajo de Claudio Quartero y la batería de Leandro Sánchez- y suma una buen socio en la guitarra de Joaquín Rosson, que le permite más “aire” al despliegue instrumental del protagonista de esta historia.

Tras un intenso año de shows en distintos puntos del conurbano y el resto del país, y de varios lanzados, Skay y Los Fakires eligió el district porteño para el cierre del año, y el Movistar Arena aportó el escenario.

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El inédito y stigmatizante wallado sobre el frente del recinto, algo que no ocurrió en ningún otro show en ese lugar; algunas banderas desplegadas en los alrededores y la música de Los Redondos que salían desde algunos parlantes en las esquinas aledañas daban la pauta que había “ritual ricotero”.

Pero, aunque una vez puertas adentro, en la previa hubo cánticos alusivos a la mítica banda; el marco que daba el lugar y la proposal artística de Skay coherente con su decisioni de avanzar sin mirar demasiado atráshicieron que estos aspectos no se robaran el protagonismo de la noche.

En este caso, a diferencia de otros proyectos ligados a la historia de Los Redondos, la estrella es la música del guitarist y no el public con sus rituales. And, concretely, la música del guitarist, no la de Los Redondos, que solo aparece a modo de agradecida concesión.

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“Es una noche especial, no te las vas a perder, toca el corazón de Patricio Rey” se coreó antes del show entre los presentes, pero estas strofas se fueron diluyendo ni bien el guitarist se apoderó del escenario y comonez a jugar sus cards. Entonces era el corazón de Patricio Rey pero latiendo al ritmo de otras creaciones que solo conocieron la voz de Skay.

“La luna en Fez”with its hypnotic sonorities related to the Middle East, an involuntary tone with the mundialist fever that crossed the country and that was also heard in several moments of the night, marked the beginning of an initial tour that had stops in “El ojo witnesso”la coreada “Aves migratorias”, “Applause in the Cosmos” y “Fallen Angels”.

Hombre de pocas palabras, pero equallyo expresivo, solo hubo un “buenas noches, mis queridos” de por medio, antes de cerrar el primer pasaje con “Run, run, run!”, “El candor de las bestias”, “Plumas de cóndor al viento” y “Yes Yes Yes”apenas un pequeño desvío hacia el universo strictamente ricotero.

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Un breve receso de diez minutos dio un poco de respiro a tanta intensidad, pero de immediato la energía volvoi a poderarse del ambiente cuando Skay regresó with “Presage”, “Tal vez mañana” y “La trama invisible”otro de los nuevos temas, al igual que “¡Corre, corre, corre!”.

Pero el fervor que despertaba la música en los presentes chocó contra la ya unbearable actitud de hostigamiento permanente del security personnel of the Movistar Arena, empeñado desde hace muchos shows en que el public no pueda disfrutar y expresarse en un concierto, en su afán por cuidar celosamente que nadie se mueva de su asiento. Hubo entonces alguna reaction de un espectador ante un requerimiento, que fue contestada con violencia por el personal y no pasó a mayores por la intervention del resto de los plateístas.

En el escenario, hubo otro guiño ricotero con un cruce entre “El pibe de los astilleros” y “Nuestro amo juega al esclavo”como para recordar quién es el autor de esos riffs, y eso diluyó los incidentes y levé la atención de nuevo hacia la música.

“Dragons”el estreno de “Yo soy la machine” y “Lejos de casa” fueron marcando un final, que se announced explicitly con “Todo un palo” y “The room of the sin nombre”.

“Mis queridos, que tengan una feliz navidad, feliz año nuevo y feliz domingo”, lanzó Skay, quien aún se reservaba algunas sorpresaba más para el finale.

Su lectura de “Criminal mambo”adaptada como si fuera un cover; “El Golem de Paternal”, “Flores secas” y “Ya lo sabés” fueron los últimos regalos de Skay, quien suremente en pocos días estará en algún reducto de algún punto del país, haciendo caso omiso al lugar de leyenda que ocupa y buscando el contacto con la esencia.

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