El Papa mantiente a sus loyales mientras el ala conservadora de la Iglesia redobla su embestida

ROME.- En el llamado consistorio, esa ceremonia solemne en la que un pontífice crea –ese es el termo– nuevos cardinales, el ritual, solemne y lleno de simbolismo, es muy claro. Uno por uno, los nuevos cardinales, que pasan a ser los máximos collaborators de un pontífice, hacen una profession de fe y un juramento.

“Yo…, cardinal of the Holy Roman Church, I promise to remain, desde ahora y por siempre mientras viva, fiel a Cristo ya su Evangelio, constantly obediente a la Santa Apostólica Romana Iglesia, al beato Pedro en la persona del Sumo Pontifice y de sus sucessores”, says the text. El cardenal también recibe un solideo purple, el mismo color de la sangre que debe estar disponedo a derramar.

Todo esto recordaban algunos prelados en voz baja en el Vaticano, donde la muerte, en los ultimos días, prime del Pope Benedict, el 31 de diciembre pasado, y después la inexpendado del influyente Australian cardinal George Pellel martes, provocaron algo así como the eruption of a volcano.

Aunque desde marzo de 2013, cuando fue electo en el primer cónclave en siglos que se daba no porque hubiera muerto un papa, sino porque había renouncedo, hubo oposición a Jorge Bergoglio, outsideren los ultimos días todo eso se hizo más palpable y ruidoso que nunca.

La muerte de Benedicto, papa émérito que muchos consideraron en estos casi diez años una figure contrapuesta a su sucessor, nunca digerido por sectors de la Iglesia conservadores y traditionalistas, poco contentos con ese papa del fin del mundo que ejerce el papado en forma distina, cercana, descontracturada y con una visión de Iglesia abierta a todosremovió las aguas.

The Australian cardinal George Pell, together with the body of pope emeritus Benedict XVI, during his chapel ardiente, in the Basilica of San Pedro, in the Vatican, on January 3, 2023. (AP Photo/Gregorio Borgia)
The Australian cardinal George Pell, together with the body of pope emeritus Benedict XVI, during his chapel ardiente, in the Basilica of San Pedro, in the Vatican, on January 3, 2023. (AP Photo/Gregorio Borgia)

No solo hair los trapos sucios salidos in the controversial book of his private secretary, the German archbishop Georg Gänswein -a quien para muchos le salió el tiro por la culata–, sino sobre todo porque pareció volver a azuzar a esa misma ala conservadora que espera que el pontificado reformista de Jorge Bergoglio termine lo antes posible. Que presiona por una renuncia y se prepara para el cónclave que debra elegir a su sucessor.

En este sentido, hizo aún más ruido la posterior e inexpedencia muerte del cardinal Pell, purpurado ya mayor de 80 años y por lo tanto sin derecho a participar del cónclave, pero evidentmente uno de los leaders de esa oposición sedienta de cambio. The revelation that Pell was the author of a secret “Memorandum” and with an anonymous firm that began circulating in March last year in view of the future election of Bergoglio’s successor caused a great zozobra. Pell en ese pamphlet tachó de “catastrophe” el actual pontificado.

“I’m a traitor”, commented a THE NATION un cardinal que prefirió el anonimato, que consideró que ese “Memorando”, más el article que escribió en The Spectator en el que definió el actual sínodo como “una pesadilla toxica”hablaban por sí solos.

Otros recordaban que Pell, archbishop emerito de Sydney, que hoy térra su solemne funeral en la Basílica de San Pedro, había sido nombrado por Francisco en cargos más que importantes. First as a member of the council of cardinal consultants, then as the first prefect of the new Secretariat of the Economy, sin contar que siempre lo respaldó al enfrentar en su madre patria un scandaloso juicio por abusos sexuales de minores, del que resultó condenado en dos instancias y Absuelto en la tercera.

“¿Es esta la fidelidad al Papa?”era la pregunta que flotaba en un ambiente enrarecido.

Aunque, más allá de que siempre son los adversarios los que hacen más ruido, también hay quienes destaban que en verdad Jorge Bergoglio, a punto de cumplir su decimo aniversario en el throne de Pedro, cuenta con gran español en el colegio cardenaliciocomo pudo verse en la última reunión de cardinales en agosto pasado.

ARCHIVO - Cardinal Michael Czerny poses for photographers after his elevation to cardinal by Pope Francis, Vatican City, October 5, 2019. (AP Photo/Andrew Medichini, File)
ARCHIVO – Cardinal Michael Czerny poses for photographers after his elevation to cardinal by Pope Francis, Vatican City, October 5, 2019. (AP Photo/Andrew Medichini, File)

¿Quiénes son sus aliados? Entre los cardinales de la curia romana, en silencio y ostenando bajo perfil, son varios los que están con Francisco. Uno es el cardenal checo-canadiense Michael Czerny, a Jesuit who is prefect of the Dicastery for the Service of Integral Human Development. Otro es el cardinal estadounidez Kevin Joseph Farrellprefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Además, el británico Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; el cardenal español Fernando Vergez Álzaga, who was private secretary of the Argentine cardinal Eduardo Pironio and today he is the president of the Pontifical Commission for the State of the Vatican City, as well as of the Governorate; el también español Miguel Angel Ayuso Guixottitular del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, y el cardinal filipino Luis Antonio Taglepro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización.

El cardinal filipino Luis Antonio Tagle
El cardinal filipino Luis Antonio TagleReuters

Outside the Roman Curia, between the allies and defenders of Francisco, the archbishop of Chicago, Blase Cupich, one of the leaders of the progressive minority of the polarized Iglesia norteamericana. También pueden incluirse sus colleagues de Indianapolis, Joseph William Tobinfrom San Diego, Robert McElroy y de Boston, el cardinal Sean O’Malley. Papable en el ultimo cónclave, O’Malley is famous for his handling of the scandal of abuse in Boston, which was valued by Francisco in December 2013 in front of the Pontifical Commission for the Protection of Minors.

O’Malley also integrated the council of cardinals asesores del Pope, al igual que otros sostenedores de este pontificado como el cardinal de la India, archbishop de Bombay, Oswald Gracias; el alemán Reinhard Marx, archbishop of Munich and president of the episcopate; y Fridolin Ambongo Besunguarchbishop of Kinshasa, Democratic Republic of the Congo, country to which the Pope will travel briefly.

Cardinal Matteo Zuppi in the Vatican on October 5, 2019. (AP photo/Andrew Medichini)
Cardinal Matteo Zuppi in the Vatican on October 5, 2019. (AP photo/Andrew Medichini)

Otros purpurados en línea con Francisco son el cardinal italiano Matteo Zuppi, archbishop of Bologna and president of the Italian Episcopal Conference; el cardenal español Juan José Omella, president of the episcopal conference of his country and archbishop of Barcelona; el cardinal canadiense Gérald Cyprien Lacroix, archbishop of Quebec; y el jesuita Jean-Claude Hollerich, archbishop of Luxembourg. Hollerich is the only purpurado mentioned in the “Memorando” de Pell, who accuses him of rejecting the Christian teaching on sexuality and about “explicitamente heretico”.

Pueden agregarse a la lista, que, por supuesto es incompleta, al menos dos latinoamericanos: el cardinal hondureño Oscar Rodríguez Maradiagaarchbishop of Tegucigalpa y otro jesuita, el cardenal peruano Pedro Barreto Jimenoarchbishop of Huancayo.

Coordinator del grupo de cardinales consultores del Papa y muy cercano a Francisco, Maradiaga había sido uno de los primeros en alertar en 2014 que había una seria oposición. “Tenemos que estar preparados, ya que esta bella pero extraña popularidad.” está comenzando a fortarer fidelidades, pero simaleno está despertando la sorda oposiciónno solo en la vieja curia, sino también en algunos que están preocupados de perder privilegios en el tratamiento y en las comfortos”, advised Maradiaga, que entonces even reveló que “expresiones como ‘¿Qué pretende este argentinito?’o la frase de un renocozi cardinal, ‘We made a mistake’”, ya se estaban oyendo dentro y fuera del Vaticano.

Algo que dejó claro que los allies del Papa también están atentos y preparados para la lucha.

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