el sentido del agua’ es peor que la película original (y 2 en las que mejora)

Durante años, los más críticos con ‘Avatar’ hemos estado hablando de su cultural irrelevance: una decada después no había parodias ni homenajes, más allá de un fabuloso episodio de ‘How to with John Wilson’. Pandora se había quedado deshabitada, o eso creíamos. Hadia parte de razon en el descrédito, pero por mucho que tengamos la sensação de cultural irrelevance, desde luego ha quedado claro que socially sigue estando a la orden del día y el public quiere más aventuras en tres dimensions.

Pese a todo, algunos nos sentimos un poco grinch ante todas estas muestras de alabanza y respeto a James Cameron, sin poder evitar encontrar ‘Avatar: el sentido del agua’ como una deslucida deslucida con sequencias de batalla más o menos impresentes pero que no termina de maravillarnos ni artística ni técnicamente.

Y en estos días en los que es inevitable hablar de la sequela de Cameron en todo tipo de círculos sociales, es el momento de dar un punto de vista consciously polemico pero -creo- comprehensible: el de las cosas en las que la sequela no es capaz de igualar al original… y aquellas en las que logra superarla. Al César, lo que es del César.

The surprise factor

Avatar 2

The first time we entered Pandora, at the end of 2009, everything was new: an unexplored planet, three dimensions we had never seen, a new race with our own language… El sentido de la maravilla estaba a lo largo y ancho de toda la cinta y no había plano que no fuera fascinating. Sin embargo, su sequela no innova lo suficiente como para seguir dejando con la boca abierta: los Metkayina son demasiado parecidos a la raza que ya conociámos y los paisajes marinos no son tan impressivees como los arbóreos.

Al final, deja una sensation de regreso, pero no de sorpresa: el continuismo aún puede causar gritos de asombro en esta sequela, pero Cameron tiene que hacer un cambio muy profundo en la tercera parte si no quiere empezar a sonar como un disco rayado.

Los villanos

Avatar Malo

I’m ‘Avatar’ se planteaba un conflicto ecológico comprehensible: no es que los humanos fueran villanos por definición, sino que necesitaban los recursos de Pandora para salvar a una Tierra al borde de su extinction. Al final todo se reducía a una lucha encarnecida, claro, pero los humanos tenien diferentes capas, representadas en un Jake Sully con una dualidad entre héroé y villano que le hacía más interesante.

Sin embargo, en ‘Avatar: el sentido del agua’, La motivation del Coronel Quaritch es matar a Jake Sully, y punto. Se deja caer de nuevo el mismo razonamiento que en su parte anterior pero es inefficiente: como si fuera una directa sequela a video, la argumentación bien construida de la original pasa a ser una simple excusa que serve como punto de inicio, pero repetir a los villanos -¡literalmente los mismos!- como enemigos, sin darles un giro, es más propio de un mal videojuego hecho a toda prisa que de una película trabajada durante más de una decade.

El Na’vi

When James Cameron launched ‘Avatar’ announced that they had created a new language with the help of various lingüistasal estilo del quenya de Tolkien: se crearon incluso academies para aprender Na’vi, y en la sequela, que transcurría ya al completo en Pandora, cabía esperar que se hablara mucho más el lenguaje en questionagiving más credibilidad al conjunto.

Sin embargo, con la excusa de “El Na’vi ya se sentia como mi propio idioma”, James Cameron toma la decision cobarde de rodar la película en inglés, dejando aquella lengua para un par de frases sueltas. De acuerdo, leer todo el rato los subtítulos en Papyrus habría sido terrible, pero la solución que se aporta no es mejor y quita autentidad al conjunto.

Los frames por segundo

Wow

I know that James Cameron is very proud of the 48 photos per second created to capture in 3D HFR, and ojo: ¡Hay gente que no solo no lo nota, sino que lo aplaude! Es válido, de verdad… pero es inevitable que un puñado de espectadores espacially sensitives notemos el famoso “efecto telenovela” tan típico de las televisiones mal calibradas.

Es cierto que la invención ha mejorado desde que Peter Jackson lo usara en ‘The Hobbit’, las sequencias de action pueden lucir más spectaculares, pero lo que para algunos es una vantagea y lo ven inevitablemente como el futuro del cine y una inmersión única, otros lo percivimos de manera inevitable como un movimiento extra-rápido sin ningún motivo, en el que los personajes se mueven de manera extraña. Sumado al 3D y que a la tecnología aún le queda perfeccionamiento, el resultado es un pequeño dolor de cabeza.

Una vez más: esto, para algunos, es una advantage, y me alegro si estás entre ellos, pero para mí fue lo que más me sacó de lo que estaba viendo. Quizá si la hubiera visto a 24 fotogramas por segundo de forma continua (Cameron va mezclando entre ambos modos) me hubiera interesado todo más, quién sabe: lo cierto es que fue imposible concentrarme a lo largo de la película, más pendiente de que mi cerebro , accustomrado al formato de toda la vida, intentara descodificar y normalizar lo que estaba viendo que de disfrutar del viaje. Y es una pena.

El ritmo

Avatar

Cualquiera con el que hables sobre ‘Avatar: el sentido del agua’ te va a decir que la última hora es increíble, pura acción, puro espectáculo, puro Cameron. El problema es que para llegar hasta ese épico final (frankamente: sí, lo es, pero tampoco me dejó sin aliento) hay que supar dos horas de absoluto tedio, salvapantallas muy bonitossituations de manual de guion y diálogos avergonzantes.

Las primeras dos horas de esta película son la sample exacta de lo bien situado que está Cameron en el apartado visual… y lo mal que ultimamente parece dominar el arte de contar historias. Lo que se cuenta needce de interes, el ritmo es inestable y, si no fuera por la batalla final, se parerería más a un documental de whalenas en IMAX que a una película de fantasy. La historia de ‘Avatar’ bebía de un par de fuentes demasiado obvias, pero en este caso parece disposado a ofrecer la trama más mascadita y blanda posible, con un ritmo adormecedor. Lo siento, but no.

Por supuesto, no todo va a ser negativo en ‘Avatar: el sentido del agua’, y he podido rascar un par de cosas que, effectively, we were surprised. Que no se diga que el amargor es total.

Los personajes

Avatar Way Water

En la primera parte, solo Jake Sully era capaz de tener trama propia y dudas sobre convertirador -o no- en el héroe que los Na’vi necesitaban. El resto eran personajes planos, que solo se situaban en el guion en torno al héroe. ¿Estaban a favor? ¿En contra? ¿Le ayudaban? ¿Eran sus amantes? No one seemed tener un viaje que no estuviera ligado exclusively a su protagonista.

Por suerte, en la segunda parte, al ampliar el mundo y la familia, hay different objectives, viajes internos y arcos argumentales: Spider y sus vínculas familiares con los que debe lidiar, los conflictos internos de Lo’ak feeling marginalized even with his own parents, the evolution of Neytiri as a mother and warrior… The film se vuelve más rica, evolucion al permitirse hablar no solo de una sola historia, sino de permitirse crecer en differentes direcciónes.

El CGI

Avatar Pajaros

I’m undeniable: never seen a CGI como el de ‘Avatar: el sentido del agua’. Por mucho que no sea fan de sus diseños ni me apasione lo que me están contando (o cómo lo están haciendo), Cameron ha creado un mundo de la nada y ha consigido darle vida de la forma más realista posible. Es la primera vez que vemos en la pantalla grande un mundo tan grande y convincinge creado exclusiva por ordenador.

Signifique lo que signifique para el futuro del cine, la creación de Weta es increíble y consigue mejorar los ya muy convincinges planos de la primera parte. No sé si el resto de secuelas conseguirán subir el nivel o cómo attemptarán sorpdernos, porque esto parece un techo imposible de superar.

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