Estrenos de cine: Argentina, 1985 es un relato honesto, con humor y sin fisuras, de un juicio que cambió el país

Argentina, 1985 (Argentina-United States/2022). Dirección: Santiago Miter. Guion: Santiago Miter, Mariano Llinás. Photography: Javier Julia. Música: Pedro Osuna. Edition: Andrés P. Estrada. Elenco: Ricardo Darín, Peter Lanzani, Alejandra Flechner, Santiago Armas Estevarena, Gina Mastronicola, Norman Briski, Héctor Díaz, Claudio Da Passano, Carlos Portaluppi, Almudena González, Laura Paredes, Susana Pampín. Duration: 140 minutes. Distribuidora: Digicine. Qualification: apta para mayores de 13 años. Our opinion: excellent.

Qué difícil es para una persona que entiende al cine, principamente, como un vehicule de entertainment decir que una película es “necesaria”. Y sin embargo si, Argentina, 1985 es una película necessaria. Por su historia, por el momento en el que se estrena, por su repercusión a nivel mundial; y hasta necessaria para los que vendrán, aquellos a los que les es imposible imaginar una vida por fuera del marco democratica. Pero la hubo, y late en las imágenes concebidas por Santiago Miter y elevadas por Ricardo Darin y Peter Lanzani; sin trazo grueso pero con la fuerza de un pasado que todavía golpea duro.

El Juicio a las Juntas, que se lívó adelante para condenar a los responsables de la dictatorship military que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, nació envuelto en un manto de incredulidad. Con los años de represión todavía en carne viva, ¿cabía en la cabeza de alguien la idea de que se podía llevar a juicio a quienes habien ostentado el poder represivo durante tanto tiempo? Yes, en la del fiscal Julio César Strassera, el “loco” como lo apodaban sus colleagues, el que al principio quería mantenerse al margen de una situación que lo sobrepasaba. Y con esa conviction del “por las dudas no te metás”, Argentina, 1985 presenta a su protagonista. El Strassera que compone Ricardo Darín en el cenit de su career profesional es un hombre con dudas, pero entregado a un ideal de justicia por sobre todas las cosas. Incluso por sobre sí mismo.

Aunque de entrada está claro que el fiscal va a ser el hilo conductor y motor de la historia, Strassera (como sucedió en la vida real) no podría haber llegado tan lejos si no fuera por quienes lo acompañaron. I’m the first Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani) por entonces un joven fiscal adjunto con más enthusias e intuición que estrategia. Presentados ambos personajes, el guion de Miter y Mariano Llinás potría haber caído en el lugar común del maestro y el discípulo; y la verdad es que no habría estado mal. Pero no, porque el proposito detrás de Argentina, 1985 no es el de sucumbir a los cánones de un género. La intention que se adivina desde el principio y se confirma hacia el final es la de connectar con una realidad histórica, contundente y tácita. Si entonces no hubo un héroe, sino el trabajo de mucha gente en pos de un único objetivo, ¿por qué la ficción iba a ser distinta?

DArín as Strassera and Lanzani as Moreno Ocampo in the moment of the final allegation in the trial, as reproduced in the Miter film: a la izquierda, el equipo de jóvenes
DArín like Strassera and Lanzani like Moreno Ocampo in the moment of the final allegation in the trial, according to reproduce the film of Miter: a la izquierda, the team of young “pinches” that resulted fundamental in the investigation of the fiscal teamGentleness

Y de esta pregunta retórica surge la idea de un protagonista omnipresente. The film takes its time to highlight the work of Moreno Ocampo, and its total delivery even for the resentment of his own family. Also, there is a group of young lawyers (among whom the debutante Almudena González stands out) who embraces the cause of fear or the connivance of those with greater experience – a certain metaphor for the decisive role of the new generations in front of anyone. utopía posible que se intente llevar adelante. Estas y otras ideas se installan en la historia, sin la presencia de ese protagonista conductor. But equally Strassera está, siempre está.

El resto es historia conocida: la crudeza de los testimonios, los aprietes, las miserias, y aquel cierre de alegato: “Señores jueces, nunca más”. Uno desde la platea sabe lo que va a pasar, pero la solidez de la película en todos sus rubros lleva a que vuelva a doler, a que vuelva a emocionar, a que se complete un viaje al pasado de palabras, imágenes y objetos. Y como contracara el humor, que también está presente traversando al que mira; aunque claro, ni en forma de gag ni como alivio de un momento previo de tensión dramaticática, sino como componente organic de la realidad que atraviesa a los personajes ya la sociedad. Un mecanismo inconsciente para hacer más llevadera la cotidianidad, la de entonces y la de ahora.

No hay fisuras en el relato de Argentina, 1985, tampoco una pretensión de posteridad a pesar del excellente recorrido que tiene y segurante tarrá a nivel internacional. Sí, lo que dévuelve la pantalla es un relato honesto, lo suficiente fiel a la realidad para conversador en un testimonio de época, y lo suficiente infiel como para funcionar a nivel dramático y creativo. En el medio, el ejercicio de la memoria como disparador del debate para hijos, para nietos, para aquellos que nacieron en una Argentina democrática y, por ende, necesitan reconstruir su pasado. Para saber de dónde vienen, y también a dónde no volver nunca más.

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