La reina Isabel II, la testigo serena de un mundo caótico

Mao Zedong governor of China; Joseph StalinRussia; Winston ChurchillGreat Britain; Harry TrumanUnited States; Juan Domingo Peronla Argentina, y Getúlio VargasBrasil.

When Isabel it turned into joven reina de Gran Bretaña, en 1952, ledes superpoderosos e iconicos conducían las potencias del mundo y de la region. Most of them have projected them influencia a lo largo del resto del siglo XX y los comiencios del XXI; The majority, también, dejaron una estela de división.

La reina Isabel felleció este jueves a los 96 años, en Escocia
La reina Isabel felleció este jueves a los 96 años, en EscociaAFP agency

Isabel no fue transformera como esos ledes. Su rol no le permitía la gestion, en todo caso sí le habilitaba la supervision or follow-up, pero nunca el cambio; ese poder de transformación del reino está reservado para el o la jefa de gobierno.

Sorry for that, la monarca fue todo lo contrario a una figura divisiva. Protected by the protocol, educada para la distance, el deber y la dignida, alejada del barro de la gestion, Isabel became un ingredient de cohesion para Gran Bretaña y en una presencia serena para el resto del mundo. Ella y su reinado maduraron juntos y ese rol tranquilizador para unos y otros creció a medida que el mundo se alteraba más y más.

Queen Isabel II of Great Britain and Prince Felipe, Duke of Edinburgh, greet the crowd from the balcony of Buckingham Palace after his coronation on June 2, 1953
Queen Isabel II of Great Britain and Prince Felipe, Duke of Edinburgh, greet the crowd from the balcony of Buckingham Palace after his coronation on June 2, 1953– – INTERCONTINENTALE

It went there figura de la stability, de la previsibilidad since 1952 until today. Claro, mucho tuvo que ver el privilegio que rodea a su role: pocas personas en el mundo -o tal vez nadie- cuenta con los recursos, la preparation, la atención y la asistencia que tenía Isabel. ¿Pero cuántos otros monarcas o figuras reales reciben semejante herencia y la dilapidan con escándalos? Muchos, desde el exrey de España, Juan Carlos, hasta los propios hijos de Isabel.

En su appego al deber, en su trascendencia como testigo tranquilizador del mundo, Isabel le dio nueva vida a un rol –el de reina- que varios de sus pares europeos hacen parecer vetusto.

Isabel succeeded her father when Great Britain came out of the Second World War victorious, but she was beaten, and her termina was inexorable. metamorfosis de un imperio legendario a una potencia terrenal.

Queen Isabel II of Great Britain poses with G-7 leaders at Buckingham Palace in London, July 16, 1991. Left to right: United States president George Bush;  Italian prime minister, Giulio Andreotti;  the prime minister of Japan, Toshiki Kaifu;  la reina  British prime minister, John Major;  the French president, Francois Mitterrand;  Canadian prime minister, Brian Mulroney;  the president of the European Commission, Jacques Delors;  The German chancellor, Helmut Kohl, and the Dutch prime minister, Ruud Lubbers.  (AP photo/Lionel Cironneau, archive)
Queen Isabel II of Great Britain poses with G-7 leaders at Buckingham Palace in London, July 16, 1991. Left to right: United States president George Bush; Italian prime minister, Giulio Andreotti; the prime minister of Japan, Toshiki Kaifu; la reina British prime minister, John Major; the French president, Francois Mitterrand; Canadian prime minister, Brian Mulroney; the president of the European Commission, Jacques Delors; The German chancellor, Helmut Kohl, and the Dutch prime minister, Ruud Lubbers. (AP photo/Lionel Cironneau, archive)

El posto de superpotencia que había occupado Gran Bretaña en el siglo XIX era entonces compartido por Estados Unidos y la Soviet Union. La Guerra Fría nacía y fracturaba al planeta y la historia volvía a accelerase. Al mundo ya Gran Bretaña no les faltó nada: guerras, crisis petroleras, conflictos civiles, dictatorships, terrorism en sus muchas versions, revolutiones, natural disasters.

Ante esa oleada de dramas que alteró y moldeó la segunda mitad del siglo XX, Isabel reacted with the same manner with which she did before the loss of power and influence in Great Britain: imperturbable presencia y palabras de conciliación o neutralidad. A la adversidad, respondió con serenidad, como si en esa calma residiera la esperanza de que algo bueno sobrevendría.

A Isabel le dieron la mano 15 British premiers, 14 North American presidents and hundreds of other leaders, from dictators to kings. Ella nunca se permitió una mueca o una palabra de más, pero poco escapaba a esos ojos que vieron pasar tantos dramas y tantos protagonistas.

Los leaders del G-8 rodeo a la reina Isabel: arriba, Barroso (UE), Berlusconi, Schröder, Koizumi y Martin (Canada);  Below: Bush, Duke of Edinburgh, Chirac, Blair and Putin
Los leaders del G-8 rodeo a la reina Isabel: arriba, Barroso (UE), Berlusconi, Schröder, Koizumi y Martin (Canada); Below: Bush, Duke of Edinburgh, Chirac, Blair and Putin

La Isabel pública no era la Isabel privada; de ella poco se sabe, salvo lo que cuentan las anécdotas. Una en especial retrata hasta dónde era capaz de dissector su mirada irónica.

David Blunkett, who was born blind, was the interior minister of Tony Blair’s government in 2003 when Vladimir Putin made a state visit to Great Britain. Durante uno de los actos de esa visita, el perro guía de Blunkett reaccionó con enojo a la cercanía de Putin y empezoso a ladrar sin parar.

Al pasar la reina, Blunkett le pidió pardón. Ella solo replied: “Es interesante el instincto que tienen los perros, ¿no es cierto?”. Y siguió caminando, según contó años después Blunkett.

El devenir de los conflictos europeos parece mostrar que el instinto de Isabel, adiestrado por años de reignado y de encuentros con presidentes, también era interesante.

Hey, la Gran Bretaña que despide a Isabel es bien diferente de la que la reciepta y muy similar al resto del mundo: is Atenasada por una guerra europea, politically polarized y dominada por problemas nuevos como el climate change or a pandemic.

The outbreak of the coronavirus marked the last two years of Isabel’s reign. fue el inicio de su final. Fue también el disparador del que fue, quizá, su ultimo grand discurso, uno que estaba destinado a los británicos, pero surcó las redes y cruzó todas las fronteras para alimentar la esperanza y el espíritu de resilience de un mundo entonces paralizado y disconcertado.

Isabel II, her ultimo gran discurso

“Deberíamos reconfortarnos con que, pese a que deberemos resistir aún más sufrimiento, vendrán días mejores. Volveremos a ver a nuestros amigos, volveremos a ver a nuestras familias. We will meet again”, dijo, apenas empezada la pandemia, una Isabel acostumbrada a ser la testigo tranquilizadora de un mundo caótico.

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