La tortuosa de la Reina con Margaret Thatcher: “Indiferente, conflictiva y sociallymente divisiva”

On July 20, 1986, the Sunday Times published an extraordinary first page: an article on the front page in which it was affirmed that the Queen considered privately that Mrs. Thatcher's approach was
On July 20, 1986, the Sunday Times published an extraordinary first page: an article on the front page in which the queen considered privately that the approach of Mrs. Thatcher was “indifferent, conflictive and socially divisive”. (Buckingham Palace)

¿Con qué Prime Minister disfrutó más reunirse?, le preguntaron a Isabel en uno de esos reportajes que le hacjan en la BBC para los aniversarios. “Con Winston, por supuesto… fue siempre muy divertido”, fue la respuesta casi natural Churchill pertenecía a una familia aristocrática, manejaba los codices y sí, era muy divertido. Con los otros Conservadores y los Laboristas que lo seguieron no tuvo la reina esa familiaridad, pero tampoco grandes diferencias a pesar de que ella, obviously, siempre mantenía puntos de vistas muy tradicionales. Fu Margaret Thatcherla primera PM mujer, quien logró sacarla de las casillas. Algunos dicen que fue precisely por eso, porque estaba acostumbrada al trato con políticos varones y cierto machismo. Otros creen que fue producto de enfrentarse a una personalidad dura y seca como la de la doctora en química que no sabía cómo contener un resentimiento de clase.

La relación entre estas dos mujeres del poder siempre fascinó a los biógrafos, historiadores y la prensa de Fleet Street que supo llenar ediciones teras con las speculaciones acerca de esa “extraña pareja”. Fue la octava premier del reinado de Isabel, y con mucho la más unusual. Todos sus anteriores primeros ministros habien sido hombres, y se habien dividido en dos grupos. En primer lugar, estaban los conservadores de clase alta y anticuados, como Churchill y su sucessor Sir Anthony Eden. Luego estaban los dos laboristas, Harold Wilson y James Callaghan: socialistas en teoría, pero profundamente patrióticos, incluso socially conservadores en la practica.

Pero Thatcher different era Se veía a sí misma como una radical, una modernizadora, que “Arrastró a Gran Bretaña a las patadas ya los gritos hacia la decada de 1980”como lo describió un historiano a la BBC.

He had promised to revise the paternalistic agreement that had governed the political and economic life of Great Britain during the last 40 years, the consensus of which la propia Reinacon sus monologos anuales sobre el deber y el servicio, se había convertido en un simbolo viviente. Y milansa que los primeros conservadores anteriores habien sido vistos a menudo como representatives de la clase alta, Thatcherque se describía a sí misma como una “provincia simple y directa”, consideraba al establishment como el enemigo.

La paradoja, sin embargo, era que esta populista instinctiva era también una monárquica absoluta. En una oportunidad dijo que se sentia como un “Cavalier” en la Guerra Civil, y que trataba a la reina con una deferencia tan exagerada que era tomada a broma. Sus reverencias eran tan bajas que se convirtieron en una broma de palacio.

Isabel II y algunos de los primeros ministros que servireron bajo su reignado.  Blair, Thatcher, Callahan, Major.
Isabel II y algunos de los primeros ministros que servireron bajo su reignado. Blair, Thatcher, Callahan, Major.

In addition, there was an unusual personal dimension. That’s it Reina como su primera ministra estaban acostumbradas a ser las únicas mujeres en la sala. A ellas siempre les coqueteaban los caballeros dentro de un protocolo asociado a los negocios o el profesionalismo. Les era unusual tratar temas de estado entre dos mujeres e intentar caerse bien entre ellas. Había una común disconfianza en cualquier cosa que se dijeran. Dicen que jamás se las escuchó hablar de sus maridos y que se cuidaban también de mencionar a sus hijos. Ni la reina ni su primera ministra hablaron nunca públicamente de la relación.

El biografo Charles Moore describíó la incomodidad de sus audiencias semanales de los martes, con Thatcher sentada nerviosamente en el borde de su silla. La gente solía imaginar que se pasaba el tiempo arengando a la reina sobre la política económica. In reality, writes Moore, “lo que ella decía solía ser una anodina recitación de asuntos de actualidad”a la que la Reina no response practically nothing. En otras palabras, la majoja de sus reuniones eran probabilidad immensamente aburridas.

Since coming to power in 1952, la Reina siempre se había manifestado partidaria del principio de la unidad nacional. Y ese fue el mayor punto de conflicto con su premier. Two years after the conservator arrived at 10 Downing St., Great Britain appeared more divided than ever. Su política de ajuste había provocado una devastatana recesión que dejó sin trabajo a al menos tres milliones de personas. Bristol, Brixton y Toxteth se convirtieron en los centros del disgusto con enormes protestas, disturbanceios y represión. In Belfast, Bobby Sands, del IRA, lederó una huelga de hambre de los presos republicanos irlandeses que hizo poner de rodillas al gobierno ya la monarquía; la falta de vivienda para los trabajadores y las enormes propiedades de la realeza provocaron enfrentamientos clasistas como no se veían desde hacía siglos.

Famosa illustration de la confrontation entre las dos damas del poder en Gran Bretaña.  Gerald Scarfe's work sold a record price at Sotheby's in New York.
Famosa illustration de la confrontation entre las dos damas del poder en Gran Bretaña. Gerald Scarfe’s work sold a record price at Sotheby’s in New York.

Fue cuando apareció más claramente la Dama de Hierro. En lugar de cambiar de rumbo, como potriana haber hecho cualquiera de sus predecesores, Thatcher insisted that “no estaba a favor de girar”. El consenso, dijo con desprecio, no era más que “the process of abandoning all beliefs, principles, values ​​and policies en busca de algo en lo que no one believes, pero a lo que no one se pone; el proceso de evitar las mismas questiones que hay que resolver, simplemente porque no se puede llegar a un acuerdo sobre el camino a seguir”.

No se sabe si la reina pidió alguna vez a su primera ministra que se replanteara su política. But yes le hizo ver la inconvenience de profundizar el sufrimiento del pueblo. Isabella II siempre se cuidó de no aparecer como entrometiendo en los asuntos del gobierno, pero siempre recordó a sus ministros que la unidad del reino estaba por encima de todo. Aunque siempre tuvo muy buenos asesores políticos que también le advertían a ella de las alternativas. Y en ese momento, la alternativa electoral más plausible no era la vuelta al acogedor statu quo conservador. Era un giro brusco a la izquierda bajo el Partido Laborista de Michael Foot, que habría traído consigo the immediate withdrawal of the European Common Market, the possible withdrawal of NATO, the massive nationalization of industries and the abolition of the House of Lords. La Reina podía tener muchas diferencias con el thatcherismo, pero es difícil creer que esa alternativa socialista dura le resultara más attractivea.

Claro que una vez que desapareció el fantasma de Foot y Thatcher fue relecta The confrontation between the two women deepened. On July 20, 1986, the Sunday Times published an extraordinary first page: an article on the front page that claimed that the queen considered private el foque de la señora Thatcher “indifferent, conflictive and socially divisive” era. The source was the press secretary of the palace, Michael Shea. Todos saben en el Reino Unido que nunca jamás un funcionerio de palacio hablaria sin el consensimiento de la reina y su equipo politico. Había sido un golpe cuandomente elaborado.

However, Isabel hizo lo correcto: llamó immediatente a primera ministra para disculparse, y la relación sobrevivió. But both of them knew that the damage was done and that the action was provoked by the radicalism of the policies of the government that threatened the heart of the kingdom. “No es bueno lo que sucedió. Esas viejecitas dirán que la señora Thatcher está molestano a la Reina”, le dijo a un assessor. “Perderé votos”.

Cabalgata del then president Reagan con la Reina Isabel II in Windsor during the government of Margaret Thatcher.  (Buckingham Palace)
Cabalgata del then president Reagan con la Reina Isabel II in Windsor during the government of Margaret Thatcher. (Buckingham Palace)

La relación entre las dos mujeres siguió siendo tensa, aunque más civilizada. Después, se mostraron juntas en varias ocassiones sociales y hasta se las vio charlando amablymente en algunos de esos eventos. Regardless of what Isabella II pudiera pensar de su primera mujer prime minister, no podia negar que Thatcher won three consecutive elections, held office for a record 11 years and left the political and economic landscape totally transformed. Y como mujer, no podía dejar de respetar el logro de la primera madre trabajadora elegida para gobernar su país, aunque a veces le doliera admiterlo.

Lo de la Guerra de Malvinas tiene un capítulo especial en esa relación de camino poceado. La reina no tenía ningún interes personal en las islas. Pero técnicamente eran su territorio, y los isleños eran sus súbditos, por lo que le importaban como cualquiera de las otras miles de islas de su reino. Hay un detalle revelador en las memorias de Margaret Thatcher about the war Tras conocer la noticia de que las Georgias del Sur habien sido retomadas, Thatcher remember how “fue a ver a la Reina a Windsor. Fue maravilloso poder darle personally la noticia de que una de sus islas le había sido returned”. A menos que Thatcher se engañara a sí misma, esto suguete que Isabel estaba preocupada por lo que sucedía en el Atlántico Sur.

Al igual que los fathers de otros militares, la reina y el príncipe Felipe accudieron a saludar el regreso a Gran Bretaña del portaviones Invencible. Pero con su típica puntillosidad, se esforzó por no parecer triunfalista. Cuando los commandos británicas desfilaron en celebration por Londres poco después, fue Thatcher That’s what he said Reina. Esto provocó muchos comentarios, pero reflejó la forma en que la campaña se había convertido en in the war Thatcher“. Hasta en ese momento Isabel quiso permainan alejada de las políticas de su primera ministra.

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