Los últimos tres grandes dolores que golpearon el corazón de una reina inquebrantable

Imagen de archivo, taken in June 2012, de la reina Isabel II and her husband, el principe Felipe, enlas carreras de Ascot.  EFE/EPA/ANDY RAIN
Imagen de archivo, taken in June 2012, de la reina Isabel II and her husband, el principe Felipe, enlas carreras de Ascot. EFE/EPA/ANDY RAIN

Reinó con temple y agallas durante sepenta años y fue testigo y protagonista de los desafícios del último siglo. Y en todo ese tiempo de servicio, el mayor never presta por un monarca después de Luis XIV hace más de tres siglos, Isabella II de Inglaterra estuvo casi hasta el final acompagnada por quien fue su marido desde 1947, el príncipe Felipe. The Duke of Edinburgh died exactly a year and five months ago, and the queen began to apagarse desde entonces.

Behind that great woman there was a great man, one who learned to tolerate no ser el más poderoso de la pareja en una época en que eso era visto como un signo de bilidad, uno que estaba disposado a caminar tres pasos detrás de la madre de sus cuatro hijos, como él mismo le dijo a Jackie Kennedy during the official visit to the United Kingdom that the president and first lady of the United States made in 1961.

No fue sin resistencia, porque como casi todos los matrimonios que se aman, la mayor parte del tiempo caminaban juntos. La reina y Felipe se casaron enamorados, se conocían desde chicos y la leyenda dice que ella se ruborizaba al verlo en su uniform de la academy naval, cuando él era el guapísimo príncipe de Grecia y Dinamarca, un heredero desterrado y pobre que había sido protegido económica y socialmente por sus tíos aristócratas y había aprendido el rigor del internado escocés de Gordonstoun.

La de ellos es una historia de amor de película desde el primer flechazo oficial, cuando él persiguió el barco de Isabel y sus hermanas en un bote a remo hasta que los largavistas de ella ya no pudieron alcanzarlo. Y aún después de ocho años de cartas de amor y promesas, no fue fácil que se approbara la boda. Felipe’s ancestry was German, because Mountbatten is actually a member of the House of Battenberg who had changed his surname in the First World War, and the allied world did not want to have anything to do with Germany until the end of the second one, when the prince asked the hand of Isabel II.

Princess Elizabeth, later Queen Elizabeth II with her husband Phillip, Duke of Edinburgh, on their wedding day, 20th November 1947. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)
Princess Elizabeth, later Queen Elizabeth II with her husband Phillip, Duke of Edinburgh, on their wedding day, 20th November 1947. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

El apellido no fue un tema sólo entonces. En 1960, luego de una amarga crisis de pareja mientras él se adaptaba a los cambios propios de los comiencios del reinado de su mujer, Isabel issued a communique in which she recognized her children as Mountbatten-Windsor. Era su respuesta a la más famosa queja de Felipe: “No soy más que una maldita amoeba.” Soy el único hombre en el país al que se le permite darles su nombre a sus hijos”. Tres años antes lo había nombrado príncipe del Reino Unido (La ley británica no prevé estatus de rey consorte), otra forma de sanar la herida.

Finally, Felipe found the place where in English it is called a true “Prince Charming”, el hombre más encantador y elegante del mundo al lado de una mujer practica a la que su propio estilo –siempre monochromático– le importaba bastente poco. Un dandy, decían de él, la personificación del caballero inglés. Un florero, hubieran dicho tal vez si ella hubiese sido la elegante y él el rey.

Los unía la pasión por el deporte, la caza y los caballos. Los unía una manera de entender el mundo, y el mismo temple inquebrantable con el que Isabel supo llevar los conflictos en su patria por setenta años: en su matrimonio fueron setenta y cuatro. Más longevo y tan lucido como la reina, a la que desarmaba a puro sentido del humor, sus achaques fueron la main preoccupation de la monarca en sus ultimos años, y su muerte, tras la quarantinena shareda en el castle de Windsor, el dolor que la quebró.

No fue el único, aunque sí el definitivo. Padecía hacía por lo menos una decada el opprobio de su hijo preferido, Andrés. A diferencia de sus hermanos, más rigidos y distantes, el Duque de York era divertido y travieso, el que la hacía reír y la sorpendía, tal como muestra la ficción en la serie The Crown. La Reina no sospechaba que ese character desprejuiciado y alegre que supo conquisarla terminaría por convertirlo en el personaje más repudiado de la realeza britania.

A diferencia de sus hermanos, más rigidos y distantes, Andrés, el Duque de York era divertido y travieso (Photo by Chris Jackson/Getty Images)
A diferencia de sus hermanos, más rigidos y distantes, Andrés, el Duque de York era divertido y travieso (Photo by Chris Jackson/Getty Images)

Last January, Buckingham announced that the military titles y los patrocinios reales de Andrés habien sido devueltos a su madre y que dejaría de ser llamado “His Royal Highness”. Fue cuando se deinitivamente que estaba implicado en la red de trata y prostitución del financista y abusador sexual Jeffrey Epstein, un día después de que a New York judge refused to dismiss a civil lawsuit that alleges that the prince in effect sexually assaulted one of Epstein’s victims, then 17 years old.

La reina le había perdonado todos sus escándalos, pero ya no tuvo fuerzas para defenderlo hace seis meses. Hadia encontrato even la forma de showar su apoyo al principe al ser fotografidada a caballo con él en Windsor después de que mintiera en una interview a la BBC que la Casa Real consideredó “a catastrophic disaster”. In the note with which he tried to clean up his image after the death of the financier, in 2019, Andrés denied the accusations of Giuffre, who claimed that he was sexually assaulted by him in March 2001 in the New York department of his girlfriend. Epstein, Ghislaine Maxwell, y en la isla privada del empresario en las Islas Vírgenes.

Según dijo el príncipe, el día en que Giuffre fue abusada, él estaba con su hija en un local de la chain británica Pizza Express en el sureste de Inglaterra. Cuando le preguntaron por qué se acordaba de ese dato tan concreto, él respondió que porque era “unusual” para él ir a esa pizzeria. Sin embargo, el Daily Mail made an investigation that demonstrated that Andrés had lied. Según ese media, tanto el duque como un guardespaldas de la Scotland Yard spent una night en la casa de Epstein, y durante ese viaje de three días a los Estados Unidos, Andrés habría abusado de Giuffre. La Casa Real ya lo había obligado entonces a alejarse de la vida pública. También a limitar sus viajes, ya que los specialists temían que fuera detenido en Nueva York. Lo de enero fue el golpe de gracia.

Andrés, just Andrés, who – born in 1960– carried this name as a tribute to the father of Felipe, the Prince Andrés of Greece, was the first of the brothers to be named with the Mountbatten-Windsor surname. Justo el principe que era el fruto del final de la crisis entre la reina y su marido. El primero de su ternidad como monarca y que llegó en un momento en que había ganado experiencia en el throne, y tenía un tiempo del que no disponivo con llegada del lígénito, apenas terminada la Segunda World War y en plena reconstrucción del país, ni con la de su hija, cuando le tocó hacer largas giras protocolares por los países del Commonwealth, ya con su padre enfermo.

Hasta el final fue su soporte y confidente durante las derivaciones del Megxit, entre otras cosas, decía esas fuentes,
Hasta el final fue su soporte y confidente durante las derivaciones del Megxit, entre otras cosas, decía esas fuentes, “porque tiene demasiado tiempo libre” (Photo by Fox Photos/Hulton Archive/Getty Images)

Andrés, el que pese a todo fue el que siguió “prestándole el shoulder para que llorara” -según sources consulted by el diario The Sun- en otro de sus ultimos dolores, la separada del principe Harry y Meghan Markle de la monarquía. Hasta el final fue su soporte y confidente durante las derivaciones del Megxit, entre otras cosas, decía esas fuentes, “porque tiene demasiado tiempo libre”.

Y es que fue también el nieto preferido de Isabel II –tanto que Harry y Meghan baptizaron Lilibet a su hija en su honor–, quizá porque también era el impulsivo y el rebelde de su generación, el que le causó el ultimo disgusto. Y no porque su character lo hubiera puesto en aprietos, sino porque, como antes Diana, ventiló sus intimidades en los medios y renunció a sus deberes reales –esos a los que ella se entregó por entire hasta el final de su vida–.

LONDON, UNITED KINGDOM - JULY 10: Queen Elizabeth ll, Meghan, Duchess of Sussex and Prince Harry, Duke of Sussex stand on the balcony of Buckingham Palace to view a flypast to mark the centenary of the Royal Air Force (RAF) on July 10 , 2018 in London, England.  (Photo by Anwar Hussein/Getty Images)
LONDON, UNITED KINGDOM – JULY 10: Queen Elizabeth ll, Meghan, Duchess of Sussex and Prince Harry, Duke of Sussex stand on the balcony of Buckingham Palace to view a flypast to mark the centenary of the Royal Air Force (RAF) on July 10 , 2018 in London, England. (Photo by Anwar Hussein/Getty Images)

La portada de The Cut en la que Meghan dice que ella y Harry viven felices en Montecito, California, que todavía hace esfuegos para perdonar a su familia política, y que eso le cuesta mucho, “sobre todo porque ahora podría decir cualquier cosa”, tiene apenas diez días y hay quienes dicen que a la Reina le dolió profoundly. Es imposible saberlo realente.

Lo único cierto es que Isabel II tenía 96 años y había tenido el agotador privilegio de ser reina desde los 27. Que lo asumió con hidalguía y vivió lucida y en ejercicio de sus funciones hasta el último momento y hasta el último sinsabor. Y que había perdido a sus tres rocas. Los que creen dirán que al menos ahora podrá volver a apoirarse en su “prince charming”. Los que no, simply assumiremos que la muerte también le llega a las inquebrantables.

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