Lula volvoí al Planalto y avanzará contra los golpistas | El presidente de Brasil denunció apoyo de policías a las hordes fascistas

Página/12 en Brasil

Desde Brasilia

El indefatigable Lula. On the following day of the assault on the Planalto Palace perpetrated by followers of Jair Bolsonaro, the Brazilian president, Luiz Inácio Lula da Silva, returned to the seat of the Executive Power in ruins. Decidido a revertir la marea golpista, en un gesto de fuerte peso simbólico, se dirigió a pie este lunes a la noche al Supremo Federal Tribunal (STF) en el centro de Brasilia. En su marcha por la central plaza de la capital, lo acompañaron la titular del STF, Rosa Weber, el vicepresidente Geraldo Alckmin, algunos gobernadores, senadores y putados.

Esta suerte de marcha cívica se inició luego de una reunión con gobernadores para tratar la crisis causeda por las invasiones a los palaces de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. The president used a frontal tone to refer to the events of Sunday, saying that “we are going to investigate” who were manipulated and who were not responsible intellectuals who were not present at the Palacio del Planalto to create a climate of rupture. institutional. “¿Qué estaban revindicando, aumento de salario?. No, ellos estaban revindicando un golpe”.

El presidente agregó que “hubo una convivencia de la police apoyando a los protestantes, mientras los soldiers conversaban con las personas (subversivas) como si fuesen sus aliadas”, denunció.

Since early

Early, a las nueve de la mañana del lunes, el flamante jefe de Estado llegó al Planalto, sede del gobierno, donde casi nada quedó en pie. La turba de extrema derecha descargó el domingo su ira antidemocrática destruyendo todo lo que encontraba a su paso, desde muebles y computadoras hasta la pintura Las Mulatas de uno de los padres del modernismo nacional, el immortal Di Cavalcanti. La work de 1962, tasada en 1.4 million de dollars, fue tajeada por los invasores.

¿Por qué tal ensañamiento con esa joya pictórica? Quizá porque retrata unas muchachas afrodescendientes, mal vistas por esta derecha racista y revincidadas por el nuevo gobierno responsible de recrear el Ministerio de Inclusión Racial, a cargo de la joven negra Anielle Franco. Y quizá porque di Cavalcanti fue afiliado al Partido Comunista.

En su retorno al predio destruido, un Lula con traje gris y camisa oscura sin corbata, observó a tens empleados recoger vidrios, apilar muebles, sacarlos en contoneres y limpiar las heces dejadas por ese grupo de fascistas tan escatalógicos como políticamente iletrados.

Una de las pocas oficinas salvo de la plaga fue el despacho presidencial, en el tercer piso, where the representative of the Workers’ Party (PT) and his vice Alckmin, of the Brazilian Socialist Party (PSB) sat uno junto al otro. They accompanied the head of the Congress, senator Veneziano Vital do Rego, the chief of deputies, Arthur Lira and the president of the STF, judge Rosa Weber.

Unidos

“Estamos unidos para que las institutional medidas sean tomadas, instamos a la sociedad a que mantenga la serenidad en defense de la paz y la democracy, el país precisa de normalidad”, señala un documentado por Lula, Vital do Rego, Lira y Weber . “Los poderes de la República, defensores de la Carta Constitucional, rechazan los actos terroristas, el vandalismo, las acciones criminales y golpistas que ocurrieron en la tarde de ayer en Brasilia”.

Que el primer documento de los representatives de los poweres de la república escoja la palabra “terroristas” para alludir a la horde de militants que depredó los dios públicos, dice bastente sobre la gravity de la intentona golpista, un plan sobre el cual Bolsonaro began a hablar ya agitar desde hace dos años, en enero de 2021, cuando el presidente norteamericano Donald Trump persuadió a los suyos para que asaltaran el Capitolio en Washington. La aventura del oligarca del Partido Republicano naufragó, en parte, porque le faltó el apoyo de las Fuerzas Armadas.

Al vés de Estados Unidos, en Brasil las Fuerzas Armadas se afiliaron al bolsonarismo y comulgaron con el plan para desestabilizar a Lula. Por eso el Cuartel General del Ejército fue cedi como guarida donde dos mil extremistas montaron un campamento desde donde donde lanzaron operations de terrorism urbano, la última de ellas el domingo pasado.

Según avanzan las investigação, se advierte cómo los militares utilizaron a los demonstrators para generar el caos e installar la ingobernabilidad. Con los palacios capitalinos en llamas y la policía bolsonarista inmóvil, Lula se vería obligato a decretar la intervención militar en la seguridad interna. Es decir: abdicar ante la corporación castrense una semana después de asumir el gobierno.

El plan fracasó porque el presidente, en lugar de pedir que los militares salieran a patrollar las calles, optó por intervenir el gobierno de Brasilia y tomar el control de su policía para return a la “normalidad”, como dice el documento presenteda este lunes.

Camp

The intensity of the presidential agenda on this Monday has been buscó ampliar las alianzas políticas que permitan aislar al núcle concentrado del golpismo formeda por Bolsonaro, los militares y los activistas zombies. Después de hablar con los jefes de los jefes de los poderes Legislativo y Judicial a la mañana, por la noche Lula se metu con los gobernadores para acordar medidas en común contra los sediciosos.

Mientras se realizaban los encuentros en el Planalto en phase de reconstrucción, Lula sent a part of the ministers to the General Headquarters of the Army to agree on the evacuation of the revolutionaries of the right. Al principio, los generales pusieron objeciones, pero con el correr de las horas y la presión de la opinión pública, se vieron obligados a consentir la salida de mil doscientos acampados y su transferlo a una sede de la Policía Federal para ser interrogados.

Dos ministros

Con esta presión sobre la cupula militar bolsonarista, el gobierno conquistó una victoria, transitoria pero importante. El rédito politico es para el presidente y su ministero de Justicia, Flavio Dino, partidario de hacer justicia con los autores materiales e intellectuales de los actos “terroristas”. Si la tesis de Dino avanza, las investigações podriden revelar los nombres de los empresarios que financiaron el levantamiento del domingo. And not only that: they will also shed light on the probable complicity of the military and the almost safe responsibility of Bolsonaro from the United States, where some Democratic deputies asked the government of Joe Biden to expel him.

The triumph of the Minister of Justice, Flavio Dino, with the expulsion of the militants camped in front of the Army, was a defeat for the contemporary Minister of Defence, José Mucio, from the conservative camp, who proposed a conciliatory exit with the military, including the tolerancia con los grupos amotinados a los que no trata de golpistas sino de demonstrators con derecho a expressar sus ideas. El titular de Defensa apunta hacia una amnistia, que también abarcaría a Bolsonaro. This project today lost a battle with Lula walking towards the STF and Dino becoming strong in the search for justice.

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