Perú: Crónica desde Ayacucho, una ciudad golpeada por la represión | It’s the second day of paro in the middle of the political and social crisis

From Ayacucho

Perú pide justicia. Cuarenta y seis personas fueron asesinadas en un mes de protestas. Commenzaron cuando asumió Dina Boluarte el pasado 7 de diciembre y nadie sabe ahora cuándo they could terminate. Ocurren en particular en el sur del paísandino, marcadamente indígena, lejos en todo sentido de Lima, donde se encuentra el poder central en su edificación virreinal. Dieciocho de las 46 muertes tuvenor lugar esta semana: ocurrieron en la ciudad de Juliain the region of Punothe majority of Aymara, vecina de Bolivia, en lo que fue la masacre mas grande desde el inicio de la crisis.

La anterior ocurrió en Ayacucho El pasado 15 de diciembre where 10 people were killed. Ahora marchan con ataúdes de cardboard con los nombres de las víctimas por las calles de la capital, Huamanga. “Puno, Juliaca, Ayacucho está contigo” dicen mientras avanzan por la ciudad a 2,760 metros, rodeada de montañas y empinados barrios. It’s the second day of paro consecutive and everything is closed: las 33 churches, los mercados de puca picante, ceviches y artesanías, los comercios, y el transporte que casi no circula. Una ciudad detenida, como varias en el sur país, mientras nuevamente ocurren represiones, esta vez con mayor fuerza en Cusco con varios demonstratores heridos.

La mobilización fue convocada por el Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho, que nuclea a diferentes gremios. “Están trabajadores campesinos, del comercio ambulario, maestros, estudiantes, feriantes, y la población activistista, la ciudadanía”, explained Estefanía Alanya, vicepresidenta del Frente, megafono en mano en una columna de señoras con sombreros, polleras y aguayos, jóvenes, familiares de víctimas, banderas con las demandas: cierre del Congreso, renuncia de Dina Boluarte, libertad a Pedro Castillo, Asamblea Constituyente.

Alanya tells of recent intimidations: “the leaders have received threatening calls, since they have gone out to declare justice for their murdered or injured relatives, the president of the Front has been cited before the Fiscal, threatening practically that if there is any abuse la situation ella será condenada o de terrorism o de disturbance”. Lo que ocurre en Ayacucho también pasa en los demás sitios donde ocurren protestas, con accusaciones de terrorismo -“terruqueo” como se conoce en Perú- y detenciones.

Los dos países

Perú parece disociado. Two times, two countries, two realities. Por un lado las protestas, huelgas indefinidas, ataúdes en las calles, llantos en quechua, carreteras bloqueadas, aeropuertos tomados, gases lacrimógenas, balas del Ejército caliber 5.56, estado de emergency, ciudades militarizadas. Un país que demanda una national refund, un nuevo social pact para terminar con el que fue redactado under the dictatorship of Alberto Fujimori en 1993 y aparece a todas luces agotado.

Por otro lado un poder centralizedzado en Lima aferrado a defender ese orden impugnado, que no recónica al país movilizado. “Protestas de qué, no se está entendiendo claro qué están pidiendo (…) lo que están ustedes pidiendo es pretexto para seguir generando el caos”, affirmed Boluarte on Monday luego de conocerse la primera de las 18 muertes en Juliaca. The prime minister, Alberto Otárola, called that same night a quienes se manifestaban como “hordas delincuenciales”, negó las reivindicaciones y justificó la represión.

Otárola was the Minister of Defense when the 28 deaths occurred in December. Este martes fue aprobado como premier por parte del Congreso Nacional que le dio el llamado “voto de confianza” al cabinet de Boluarte. The approval dejó ver la alliance entre la mandataria y las fuerzas majoritarias de derecha en el Legislativo, las mismas que durante el año y cinco meses del gobierno de Pedro Castillo buscaron destituirlo una y otra vez: tres para ser más exactos, la última el 7 de diciembre, cuando effectively sucedió. Castillo had ordered to dissolve the Congress and convocar a otro con facultades constituentes three hours antes.

Castillo is now under preventive detention for 18 months. En Ayacucho muchos piden por su liberación, como Regina Tinojo, “pobladora, docente”, que marcha este miércoles por Huamanga, y estuvo el 15 de diciembre en la masacre que costó la vida de 10 ayacuchanos. Quedó marcada, como muchos, en esta region que sabe tragicamente de tanta muerte: acá tuvo lugar el 40% de las casi 70,000 muertes que dejó el conflicto interno de 1980 a 1999 entre Sendero Luminoso, el Ejército, grupos paramilitares y Comités de Autodefensa.

Mobilización a Lima

Varias de las organizaciones de las regiones tienen previsto mobilizar a Lima, como en el caso de Ayacucho. “El señor Otárola in his speech to the Nation pointed out that no iba a permiter el ingreso de las provincias hacia la capital, entonces es necesario organizarnos mejor porque es posible que se den detenciones, impedimentos de ingresso a la capital, el pueblo de Ayacucho quiere ir masivamente”, explains Alanya. Una similar information llega de otras provinces, como Puno y Cuzco, que también buscan ir a protestar a Lima.

La posible mobilización de regions al centro del poder político forma parte de un tablero incierto. El Gobierno parece apostar a que el tiempo, el desgaste, las muertes y la criminalización terminen por tener un efecto demobilizador. No se trata solo del Ejecutivo, sino de quienes se músteron al mando de Perú: las majoios de derecha en el Congresso, el Poder Judiciale, las Fuerzas Armadas y Policiales que adquirieron un peso cada vez mayor con la crisis. Todos pareken dispositos a mantenerse en sus sitios aunque el número de muertos ascienda semana tras semana.

Ante esa situación son cada vez más las voces que plantean que la salida es a través de la renuncia de Boluarte. En caso de ocurrir debiere también darse un cambio de mesa directiva en el Congreso, con obligación de convocar a elecciones para un máximo de nueve meses. Sería una salida electoral más cercana a la que approbó en primera instancia el Congreso para abril de 2024, una fecha que resulta lejana en esta situación. ¿Resolvería una nueva votación la crisis que llega a los cimientos del sistema político peruano? Algo dejó claro el año y medio naufragado de Castillo: las élites limeñas no están dispuestas a permitir que un outsider haga peligrar el status quo.

Boluarte, sin bancada ni partido propio, debe también considerar su propia situación a esta hora. Tanto ella como Otárola son ahora parte de una investigation por parte del Ministerio Público por “genocidio, homicidio qualificado y seriouses lesiones” por las muertes producto de la represión en diciembre y enero. La visita de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en curso podría arrojar nuevos elementos para clarificar qué ocurrió en las masacres acontecidas en una de las majores crisis del país, que nadie sabe cómo ni cuándo puede terminar.

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