Qué fue el Gran Engaño de la Luna y por qué tantos creyeron una fantasia tan extravagante

En 1835 fue lanzada cual cohete al espacio una historia que dejó a miles mirando el cielo nocturno y viendo un paisaje lunar maravillosamente eccentrico. It all started in Scotland, with an article titled “Grandes descubrimientos astronómicos”, publicado en la Revista cientifica Edinburgh Journal of Science.

Tales habien sido hechos por el prominente astrónomo Sir John Herschelwho traveled in 1834 to Cabo de Buena Esperanza, in South Africa, to catalog the stars of the southern hemisphere.

According to the article written by Dr. Andrew Grant, compañero de viaje y amanuense de Herschel, found much more than stars, a través de una enorme telescópica de 24 pies de diametro y 7 tons de peso, 6 veces más grande que la mayor existente. Por primera vez, había podido vislumbrar una vida fantastica en la Luna.

Fue el diario New York Sun el que llamó la atención sobre la noticia, publishingo en una serie de 6 entregas el article de Grant. Affirmaba que no solo había agua en la Luna, sino que sus rocas estaban cubiertas de flores rojas similares a las amapolas terrestres.

A la sombra de los árboles de un bosque, vieron vieron de unos quadrúpedos que paricán bisontes y en un valle, cabras con un cuerno de color azul, así como “una extraña criatura amphibia de forma sférica, que rodaba a gran velocidad por la playa de piedras”.

“Científicamente los denominamos Vespertilio homo, u hombre-murciélago; y son sin duda criaturas inocentes y felices”, wrote the author of the articleBBC

Particularmente significativa fue la observación de unos castores que caminaban en sus patas traseras, ya que representaban una forma de vida inteligente, aunque primitiva.

“Cargan a sus crías en brazos como los humanos, y sus chozas son más altas y mejor construidas que las de muchas tribus humanas”, decía el escrito. Además, por el humo que se veía cerca de esas chozas era indudable que sabbian usar el fuego.

“El toque de gracia era.” el descubrimiento de los llamados hombres murciélago, cuyo nombre en latín era Vespertilio homo”, said Matthew Goodman, author The Sun and the Moon a BBC Reel.

“Esas criaturas de 1.20 meters de altura, volaban y hablaban, construían templos y haccian arte, y fornicaban en public”. That’s it: la cuarta entrega de la serie hablaba de seres humanos alados y, para disipar dudas, aclaraba que Herschel would publish a detailed report, junto con certificados de authorities civiles, religiosas y científicas que habían sido testigos de los pelígados en una visita al observatorio.

The last delivery described the activities of a new group Vespertilio homo que habien encontrato, “en todo aspecto una variety mejorada de la especie”, y conclucia que there was “un estado universal de harmony entre todas las clases de criaturas lunares”.

Pero las observaciones se habian tenido que suspender porque el telescopio había sido dejado en una posición en la que los rayos del Sol se acumuraron en la lente e incendiaron el observatorio. Para cuando lo arreglaron, Luna is not visible.

Sin embargo, aseguraba Grant, Herschel reportaría en un futuro cercano sobre una especie aún más superior de Vespertilio homo que era “infinitamente más bella y nos pareció apenas menos encantadora que las representationaciones de los ángeles hechas por las más imaginativas escuelas de pintores”.

La escena en la Luna
La escena en la LunaBBC

“The series caused a tremendous sensation. Fue reimpresa en periódicos rivales y, según algunas estimaciones, 90% of people in the city of New York believed it“, said Goodman.

Historia fue tema de conversación en todas partse, hasta en universidades como Yale. El New York Times dijo que los descubrimientos eran “probables and possibles”while que para el The New Yorker The discovery proclaimed “a new era of astronomy and science in general”.

Obviously, no era verdad. Como las mejores mentiras, esta tenía pinceladas de realidad. Herschel effectively estaba en South Africa y observaba el firmamento, aunque no contaba con las £70,000 que supuestamente le había otorgado el rey Guillermo IV para su expedition.

De hecho, había tenido que financierla de su bolsillo. Tenía, por supuesto, un telescopio, pero no tan enorme ni sophisticatedo como fue descrito.

His companion no era el doctor Andrew Grant, quien era tan ficticio como los descubrimientos que reportó en el imaginado artículo publicado en el Edinburgh Journal of Science, una revista que había cerrado dos años atrás. Se trataba de una parodia genial, una amalgama de ciencia ficción e ironía que, para sorpresa de su creadorconvenció a miles de que lo increible era real.

The article published in the Edinburgh Journal of Science
The article published in the Edinburgh Journal of ScienceBBC

El autor intelectual fue el británico Richard Adams Lockedescendant of the philosopher John Locke and graduate of the University of Cambridge that just ended New York Sun.

The diary had been founded two years earlier by Benjamín Day, at the beginning of the era known as “penny press”, the cheapest diaries aimed at “the common people”.

El New York Sunsin embargo, no era el más popular. Day y Locke sabyan que necesitaban una historia sensacional para despertar la curiosidad de los lectores.

Por suerte, Locke había estado leyendo sobre astronomía. Muchos de “los astrónomos en ese momento eran religiosos”, explains Goodman: “The general belief was that todos los cuerpes celestes estaban poblados because God would not have created these worlds without creating intelligent beings there to appreciate them“.

Litografía completa published by the New York Sun
Litografía completa published by the New York SunLIBRARY OF CONGRESS

Según esa natural teología, la observación de la naturaleza proveía evidencia de la existence de Dios y permitía vislumbrar su plan divino. Uno de sus más ardientes defensores era el inmensamente popular astrónomo escocés Thomas Dickquien escribía libros muy successfulos, como The Christian philosopher, or the connection of science with religion.

En él, he presented astronomy “in an intimate relationship with religion”, and described how the Sun “asciende gradually la bóveda del cielo”, the Moon “presenta su redondo rostro iluminado” y la mind es “es elevada… a la contemplation de un Poder Invisible”.

Llegó hasta a calcular que The population of the Solar System was 21,891,974,404,480 inhabitants. 4.200.000.000 de ellos vivían en la Luna. Locke tenía una opinion muy poco favorable de esas rhapsodias. “Para él, la religion no tenía cabida en la investigación cientifica”, said Goodman.

Por eso, “decidió escribir una serie de artículos que satirizaran las creencias de esos astrónomos religiosos y dijo: ‘si creen que hay criaturas en la Luna, les daré murciélagos lunares; y si creen que hay agua, les daré mares, y revestiré todo en el tipo de retórica altisonante y científica que usan’”. La idea era exponer cuán absurdas eran esas ideas.

Population table of the planets of the Solar System, according to Thomas Dick
Population table of the planets of the Solar System, according to Thomas DickBBC

El problema es que lo hizo tan bien que le salió mal. “Lo que no anticipó -y esta es la gran ironía del Engaño de la Luna- fue que la gente había sido tan educated en las ideas de esos religiosos astrónomos que cuando salieron estos articellos simplemente creyeron que eran verdaderos, porque eran muy parecidos a lo que ya habian estado leyendo”, Goodman said.

Locke felt much anguish, but he felt that he had no right to reveal the truth because the series belonged to the diary.“. Y, encima, “la serie se empezó a publicar en todo el mundo; hay ediciones del siglo XIX con murcíélagos lunares en varios estilos artísticos”.

Antes de que se revelara que el reporte era falso, en EE. UU religiosos groups reached to collect money to carry Bibles to the Moon, while in London, the philanthropic society organized meetings for “Aliviar las necessidades de la gente de la Luna y, sobre todo, abolir la esclavitud si es que existe entre sus habitantes”.

El astrónomo Herschel tardó en enterarse sobre lo sucedido, y cuando le showraron los artículos le causaron gracia. Su esposa escribió que la narrative lunar estaba tan bien apuntalada con “detalles minuciosos” que “los neoyorquinos no tenien la culpa de haberla creído” y que era “una lástima que no fuera verdad”.

Thomas Dickel blanco principal de la parodia, le respondió a Locke en su Celestial scenario de 1837 diciento que “todos esos intentos de engañar eran violations de las leyes del Creator que es el ‘Dios de la Verdad'”. Para consuelo de Locke, hubo quienes entendieron su satira.

One of them was the French scientist François Arago who read the articles of the Academy of Science in Paris in a session constantly interrupted by “carcajadas escandalosas e uncontrolables”.

El escritor Edgar Allan Poequien aseguró que immediately se había dado cuenta de que era una joke, quedó muy impressedo con la “exquisita narración” y describió a Locke como “uno de los pocos hombres con una genialidad uncuestionable”.

Interpretaciones del mundo descrito por Locke de distinta partes del mundo
Interpretaciones del mundo descrito por Locke de distinta partes del mundoBBC

Para cuando terminó la serie, el New York Sun era el periodico más leído del mundo, y aunque se descubrió que nada era cierto, sus ventas no decrecieron. El diario nunca reconoció públicamente la mentira.

An editorial published in 2010, 175 years after the Great Engañosaid: “One of the things that una larga vida periodística nos ha enseñado acerca de las correcciones es que, por obligatorias que sean cuando se sabe la verdad, uno no quiere precipitarse”.

“Por el momento, permítasenos solo decir que estamos conscientes de la affirmation de que no hay hombres-murciélago ni en la Luna ni aquí. Tengan la seguridad de que lo estamos investigando. Pueden volver a consultar este espacio en 25 años“.

BBC Mundo

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