Silence, flowers and improvised memorials in London after the death of queen Isabel II: “Era la madre de todos”

LONDRES.- Revolucionada, devastada, en shock. Decir que el Reino Unido está de luto es poco. Aunque no hubo un atentado, ni un earthquake, ni un desastre de esa naturaleza, the sensation is como si hubiera ocurrido algo así, una hecatombe. La reina Isabel II died ya nada es como antes.

El cambio, abrupto, violento aunque esperado, inexorable, se nota desde que uno llega al aeropuerto. “Todos nosotros en Heathrow estamos apesadumbrados por la muerte de Su Majestad la Reina. We offer our condolences to the royal family, to the British people of all the nations of the Commonwealth in this moment”, se lee en diversos carteles, por supuesto negros y en pantallas de la estación aérea. Mensajes del mismo tenor dominar las estaciones de subte, las paradas de los famosos omnibus rojos, y demás sitios de la ciudad, donde fotos de ella, con corona y vestido pomposo, junto a las fechas de los años de su nacimiento y muerte, 1926 -2022, hacen que su dramatica presencia-ausencia, se viva más fuerte que nunca.

Flowers and tributes are displayed outside the Buckingham Palace in London
Flowers and tributes are displayed outside the Buckingham Palace in London DANIEL LEAL – AFP

A las once de la mañana de un día que marca una nueva era, un nuevo inicio, sin ella, que ha dejado a una nación y al mundo huérfanos, y con el nuevo rey, Carlos III -que esperó toda la vida este momento y nadie sabe si estará a la altura, el silencio de un vagón de la línea Piccadilly del metro is impressive. Nadie sonríe, todos parecen ensimismados en pensamientos de una era que ya no volverá. Tristes. Muchos visten de negro y muchos otros llevan en su mochila, en su mano, en una bolsa, un ramo para ella, The Queen. Hay flores de todo tipo, rosas, lilas, orquidades, margaritas, girasoles y algunos hasta llevan plantas.

Todos parecen estar cumpliendo una suerte de cathartic peregrination hasta algunos de los palacios reales de esta capital, alguna iglesia, el Parlamento, cualquier lugar institucional donde puedan sacar afuera toda esa congoja, ese dolor, ese ahogo, que llevan dentro. El clima es impactante y no comparable, para nada, al que hubo después de la muerte de Lady Di, hace 25 años, otro evento que marcó a fuego a la casa Windsor. This time, things are very different: se terminó una era.

“Estoy devastada, es una pérdida enorme, yo la amaba, estuvo en mi vida since que nací. Fue una persona fantastica, dedicated to his nation, que antepuso el deber a todo el resto”, explains a THE NATION Laurene Way, dueña de un salon de belleza que junto a su mamá, Lorette, traveled three hours from Brighton to llevarle un ramo de flores a Su Majestad.

“Hoy aquí no es feriado, se trabaja, pero por respeto cerré mi salon, no podíamos no venir”, says Laurene, de 29 años, mientras sale de la estación de subte de St. James Park, una de las más cercanas a Buckingham Palace. “Laurene está tan devastada que, aunque está casada, anoche se quedó a dormir en mi casa”, precisa su mamá, contadora de 59 años que también decidedi tomarse el día por ella, por la Reina.

Laurene and Lorette Way, Brighton
Laurene and Lorette Way, BrightonElisabetta Piqué

El cielo está nublado, de vez en cuando, caen unas gotas, aunque también de repente sale el sol. Una massa de gente silenciosa de todas las edades -madres con chicos en cochecito, jóvenes en bici, ancianos en sillas de ruedas-, avanza por el Mall, en cuyos costados van apareciendo centenares de vallas apiladas. Vallas que indican que algo enorme está sucediendo y sucederá en los próximos días. The objective, the goal of this lay pilgrimage is the imposing Buckingham Palace, where “she” lived her whole life. La Reina, que ya no está y que eligió partir en el lugar que más amaba, el castillo de Balmoral, in Scotland. Allí pasaba las vacaciones, hacía trekking por las montañas junto a sus perros, se embarraba las botas saliendo junto a sus amados caballos.

Una ardilla sube velozmente por un árbol, casi hysterica, cuando a las 13 locales, en uno de los ritos de este funeral que durrá ten días y servirá para que todos puedan elaborar el luto, sacar afuera el dolor, el silencio es roto por el in estruendo la primera de las 96 salvas de cañón disparadas desde diversas partes del corazón de la ciudad. Una salva para cada año que la reina, que sonríe desde las tapas de los diarios y ya no está, viviódemostrando una appego al servicio, al deber, extraordinarios.

El silencio también es roto por alguna gaviota y por algunos sollozos de una multidut que, en otra forma de catarsis, con su celular levantado de entre la alfombra de cabezas, graba el momento, un momento histórico.

Tristan Roper-Caldbeck
Tristan Roper-CaldbeckElisabetta Piqué

“Yes, Londres is in shock, all the country is in shock and for me it was necessary to come because Queen Isabel was part of our nation for a long timefue una figura muy fuerte, inclulo durante la pandemia, siempre estuvo con nosotros, guiándonos, teniendo palabras de consuelo toda vez que timoves problemas y brindó su vida para servir a sus súbditos”, assures Tristan Roper-Caldbeck, analyst de una empresa que aprovechó la hora del almuerzo para acercarse junto a tres colleges con un ramo de flores. “Traje tres rosas fucsias porque a ella le gustaban los colores encensidos”.

El rey Carlos III and his wife Camilla miran las ofrendas florales al fronte del palacio de Buckingham
El rey Carlos III and his wife Camilla miran las ofrendas florales al fronte del palacio de BuckinghamYUI MOK – POOL

No es fácil dejar el ramo en homenaje a la Reina frente a las rejas del Palacio. There are too many people. Gente de todas las razas, colores y edades. Se ven kipás judías, turbantes musulmanes, skin pelados y tatuados, señoras mayores elegantísimas, mujeres en tunica y velo. Hay tanta gente -entre ellos, también, turistas y legiones de journalistas de todo el mundo-, que la signal de los celulares funciona pésimo.

Mientras unos intendan avanzar hacia las rejas para dejar sus flores, sus mensajes, algunos peluches, otros se han installado y montado virtual camps, como el que surge alrededor de la estatua dorada del Memorial de la Reina Victoria, en la plazoleta que se levanta frente a la main entrance de Buckingham. Los bobbies (policías) intentan encauzar a la merea humana a través de las vallas. “Por favor, pasen por aquí”, piden, ostentando paciencia, muy gentiles.

Dina y la baby Laila
Dina y la baby LailaElisabetta Piqué

Dina, de 35 años, vestida de rigorouso negro y que abraza fuerte a su baba 10 meses, Laila, está consternada. Y aunque al principio cuenta que ella en verdad es jordana y que vive desde hace dos años en Inglaterra porque su marido, Rami, trabaja aquí, cuando le pregunto por qué vino, rompe en lagrimas. “No era solo la reina de Inglaterra, era la reina de todo el mundo, era la madre de todos”explica, entre sollozos.

“Es una pérdida para todos porque la Reina era un ícono y esto es el final de una era”, amount “Por suerte, di a luz a mi hija antes de que muriera”, he concluded, self-consolándose y abrazando aún más fuerte a la beba, que no sabe que está viviendo un momento único. Un antes y un después para el Reino Unido.

El Big Ben que se ve a lo lejos marca las dos de la tarde y hay movimiento en el ambiente. Los bobbies se shown más nervios y piden a la multidut despejar una zona para que que que un corredor abierto ante la puerta lateral derecha del Palacio. Dos helicopters revolutionize the sky. Está llegando él, el nuevo rey, Carlos III, junto a la flamante reina consorte, Camilla, que acaban de arribar desde Balmoral, donde quedó el cuerpo de la Reina, que será trasladado a Londres en los próximos días.

Natalie Lam, born in Hong Kong
Natalie Lam, born in Hong KongElisabetta Piqué

“Seguramente Carlos va a tener un estilo distinto al de ella, pero no podemos perder la fe en él”, he commented Natalie Lam, una chica de 29 años que cuenta que gracias a la Reina ya que nació en Hong Kong cuando aún era un protectorado británico, ahora vive en Inglaterra. “Estudié aquí Economía, había vuelto a Hong Kong, pero después de la represión de los ultimos años, volví y decidí quedarme aquí para siempre. Es gracias a la Reina que tengo visa y pasaporte británico y mis padres también”, subraya, agradecida. “También en Hong Kong la gente está triste de que ella haya muerto, siempre respaldó nuestra libertad, nuestra democracy”, he assures.

Arekina Rodrigues, de la India
Arekina Rodrigues, de la IndiaElisabetta Piqué

En primera fila, esperando ver por primera vez llegar al Palacio a ese primogenito que esperó decades para subir al throne, Arekina Rodrigues, joven de 35 años que trabaja en un jardin de infantes, oriunda de la India pero que vive en el Reino Unido desde hace un año, no oculta su emoción. Shows the gold ring with the image of the Queen and confesses: “Yo siempre fui su fan, siempre fue mi sueño verla y pude hacerlo, aunque de lejos, en su Jubileo, hace poco. Estoy shockeada porque ella fue la razón por la cual yo elegí venir a vivir a este país. Y ahora siento que perdí una parte de mí“.

El unexpected beso que received el rey Carlos III de una mujer que rompió el protocolo

“¡God save the King! ¡God save the King” (“Dios salve al Rey”), grita la gente, en forma contenida, medida, respetuosa, cuando finalmente llega el convoy real. Demonstrano que quiere seguir la huella de esa madre única, fuerte, devota al deber y quezás no tan affectuosa como hubiera querido de niño, que solo dejó que fuera rey al morir -y no antes-, Carlos III se baja del Rolls Royce negro de la corona. Junto a Camilla, la reina consorte que tanto escandalizó a todos cuando eran amantes -y el flamante rey traicionaba a Lady Diana, la “reina de los corazones” muerta tragicamente hace 25 años-, se da un primer baño de multitud. Sin guantes, le da la mano a la gente, incluso receive a kiss from a lady, una primera prueba de fuego. ¿Tendrá la misma empatía, el mismo charisma, la misma garra que Ella, que no tiró la toalla hasta el final?

“¿Saldrán al balcón ahora?”, se pregunta la multitude, que más allá de la primera apparition del nuevo monarca, sigue luciendo disorientada, devastada, huérfana.

Ana and Georgia Winter, from Middlesbrough (Northeast UK)
Ana and Georgia Winter, from Middlesbrough (Northeast UK)Elisabetta Piqué

Anna and Georgia Winter, madre e hija de 42 y 23 años, que viajaron tres horas desde Middlesbrough, en el noreste de Inglaterra, para rendirle su tributo a ella, la reina, lucen tristes, como todo el mundo.

“Ella fue parte de mi vida, de toda mi vida, significó muchísimo para mí y valoro todo lo que ella hizo para todos nosotros, para la nación”, says Anna, que cuenta que está al frente de emprendimientos online, pero que se tomó el día, un día histórico, el primero sin Ella viva. “Ella siempre estuvo para nosotros y pensé que yo también tenía que estar hoy aquí”, explica Anna, midiendo cada una de sus palabras. “Y ahora que estoy acá -inspira-, me siento mejor, en paz”.

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