The fall of Harvey Weinstein: the respected producer of Hollywood’s most monstrous sexual predator

Harvey Weinstein in the Criminal Court of Clara Shorteidge Foltz in Los Angeles on October 4, 2022. Fue llevado desde Nueva York para enfrentar más cargos Etienne Laurent/Pool via REUTERS
Harvey Weinstein in the Criminal Court of Clara Shorteidge Foltz in Los Angeles on October 4, 2022. Fue llevado desde Nueva York para enfrentar más cargos Etienne Laurent/Pool via REUTERS

La crónica de The New York Times estaba firmada por las periodistas Jodi Cantor y Megan Twohey y planteaba la denuncia desde el primer para: “Dos decasas atrás, el productor de Hollywood Harvey Weinstein invited a Ashley Judd al hotel Peninsula Beverly Hills para lo que la joven actriz esperaba que fuera un desayuno de negocios. En lugar de eso, la hizo subir a su cuarto donde él se apareció en una bata y le pidió si podía hacerle un masaje o verlo bañarse, recordó la actriz en una interviewa. “¿Cómo hago para salir del cuarto lo antes posible sin que Weinstein se enfurezca?’, dice que pensó”.

On October 5, 2017 la olla acababa de destaparse. La note era muy clara: el creador de los studios Miramax y The Weinstein Company, ganador de six Oscars a mejor películaincluding Pulp Fiction (1994), En busca del destino (1997) and Shakespeare apasionado (1998), era un predredador sexual que había paid el silencio de sus –por lo menos ocho– víctimas durante años mientras era amparado por un sistema al que su behaviora no le parécia tan grave.

“Harvey is like that”repeated the majority of the stars of the company that elected to hacer the vista gorda: parécia que no había nadie capaz de ponerle un freno. Weinstein tenía el poder de impulsar o destruir una carrera y la diferencia entre un escenario y otro estaba en tolerar su acoso. Y su accionar era tan conocido, que al conducir la entrega de los premios de la Academia en 2013 –¡five years before the scandal erupted!–, Seth MacFarlane –que había compartido cartel con una de sus víctimas, la actress Jessica Barth– saludó a las nominadas con una ironía que tenía olor a denunciation: “Felicitaciones, ya no van a tener que pretender que les gusta Harvey Weinstein”.

Ashley Judd was the first actress who exposed Weinstein's harassment in an article from The New York Times (REUTERS)
Ashley Judd was the first actress who exposed Weinstein’s harassment in an article from The New York Times (REUTERS)

El entonces super producer was not the only one, but, after the revelations of The New York Times, he became the most visible car of the powerful in Hollywood -y, in general, in all offices. Five days later, on October 10, 2017, Ronan Farrow – hijo de Mia y hermano de Dylan, que pronto iniciaría su propia cruzada contra su padre, Woody Allen– publicó en el New Yorker los testimonios de doce mujeres que accusaban directamente a Weinstein de violation y abuso sexual a lo largo de un periodo de treinta años. Por la investigación, both media won the Pulitzer Prize.

Luego se sumarían las voces de otras ochenta mujeres de la industria. Todas repetían las mismas situations: Roxana Arquette había sido citada en su hotel para buscar el guión de una película, pero Weinstein received her en su suite y vestido con una robe, le pidió que le hiciera masajes, le agarró la mano y la apoyó sobre su pene. Mira Sorvino había soportado todo tipo de avances en el festival de cine de Toronto en 1995. Le había llevado años decirlo en public por temor a ser castigada en su trabajo y perder papeles. Lauren Holly se había reunido con él para discurtar una proposal para una película, y en medio de la chatra, vio levantarse a Weinstein, que se metió en la ducha con la puerta abierta. Mientras se bañaba, seguía discutiendo con ella sobre la oferta, como si la situación fuera natural para ambos. Después se secó, y volvolí a sentarse desnudo a su lado.

El discurso de Seth MacFarlane en los Oscar de 2012 que desenmascaró a Harvey Weinstein

The list of names and unpleasant anecdotes is interminable: Gwyneth Paltrow tenía sólo 22 años cuando su entonces jefe la invitó a su cuarto. Cara Delevingnebisexual, había sido sometida a un interrogatorio sobre las mujeres con las que se acostaba por un Weinstein en robe de chambre. Asia Argentoque había sido novia del productor, aseguraba que no había tenido escapatoria: era la manera de estar en sus películas. Carrie Fisher –siempre en la resistencia como su princesse Leia– le había mandado una lengua de vaca como amenaza al enterarse de que el producer acosó a su amiga, la guionista y director Heather Ross.

Kate Beckinsale tenía 17 cuando fue citada por Weinstein en el mismo hotel: “Abrió la puerta en robe, pero yo era increíblemente ingenua y no se me cruzó por la cabeza que este viejo tan poco attractive podía esperar que yo tuviera algún interes sexual en él”, escribió por esos días en su cuenta de Instagram. “Después de negarme a tomar alcohol con él y escaparme diciento que tenía colegio al día siguiente, pude salir, incómoda, pero indemne. Unos años más tarde me pregunto si había intendado algo conmigo aquella vez. Me di cuenta de que no se acordaba si había abused de mí o no”.

Los testimonials en redes habien comenzado a sucederse después de que, el 15 de octubre de ese año, la actriz Alyssa Milano tweet: “Si todas las mujeres que fueron acosadas o atacadas sexualmente scriben #MeToo (‘Yo también’, ‘A mí también’) vamos a poder showr la magnitud del problema”. Ten days later, there were millions in more than 85 countries that had followed the consignment: los weinsteins del mundo eran muchos y tenien distinta caras, pero actuaban de formas parecidas. Y hasta entonces habian sido impunes.

Rosanna Arquette, Gwyneth Paltrow, Cara Delevingne, Asia Argento, Mira Sorvino and Kate Beckinsale: a small part of the women who denounced Harvey Weinstein
Rosanna Arquette, Gwyneth Paltrow, Cara Delevingne, Asia Argento, Mira Sorvino and Kate Beckinsale: a small part of the women who denounced Harvey Weinstein

Although al principio negó las accusaciones, Harvey Weinstein terminated his resignation from his producer and was expelled from the Academia del Cine. Se iniciaron varias investigações y fue arrestado en Nueva York por váláção en 2018, aunque en un principio quedó libre bajo fianza. In February 2020, a tribunal found him guilty de al menos cinco casos de abuso y He was sentenced to 23 years in prison. The closest release date is in 2039, when he is 87 years old se le siguieron sumando cargoes en juicios en otras ciudades, como Los Angeles y Londres.

His name -y la cadena de encubrimientos que había sostenido desde fines de los senta-, pasó a ser un synónimo de lo que ya podía naturalizarse: esos contextos en los que las mujeres quedaban desamparadas ante un poder que las forzaba a callar ante el abuso y el acoso. Y el #MeToo se viralizó con fuerza de hashtag para contenerlas. Decir “Yo también, a mí también”, era -es- un abrazo container para las que se animaban a hablar, ya no sólo en Hollywood, sino en todo el mundo, aún temiendo las represalias de los poderosos por los que habian callado. Y era el recognition de que, en mayor o menor medida, todas sabíamos de qué hablaban.

A veces, ni siquiera había hecho falta la menace: la asimitría era tal, el morr a perder el trabajo, la carrera, las possibilities, el futuro, que las víctimas apenas si se resistían. Oprimidas. Dominadas. Porque como señala la antropóloga Rita Segato, en el violador no hay deseo sexual, sino deseo de dominación: “El interes del violador es la potencia y la dispositivo de esa potencia frente a otros hombres, para valer frente a ellos como un verdadero hombre”. That’s exactly how Weinstein behaved.

Harvey Weinstein arrived at the Criminal Court of New York on January 9, 2020 for the trial where he was convicted of sexual assault.  Saldrá de la cárcel a los 87 años REUTERS/Brendan McDermid//File Photo
Harvey Weinstein arrived at the Criminal Court of New York on January 9, 2020 for the trial where he was convicted of sexual assault. Saldrá de la cárcel a los 87 años REUTERS/Brendan McDermid//File Photo

Por eso, la primera reacción frente al #MeToo –pese a algunos de sus excesses posteriores, como ocurre con toda revolución– fue de enorme alivio colectivo. De suddene, se dio vuelta la tortilla: los Weinsteins del mundo ahora nos tenien miedo a nosotras. Miles and miles of women in the West have shared their stories of abuse and sexual harassment in social networks, and they have known the Weinstein effect. Y obtuvien una respuesta frente a la falta de Justicia: la condena social.

Aunque no hubiera formal denuncias –de hecho, en la majoria de los casos eso era inviable porque las víctimas hablaban después de años de silencio–, los acusados ​​had finally un castigo immediato que era perder lo que más les importaba, su poder, sus trabajos, el recognimiento de su entorno. Los mismos fantasmas con que antes silenciaban sus víctimas. La condena de la opinión pública, sobre todo en los casos de personas famosas, era efectiva porque también los disuadía de seguir comportándose así o de hacer oídos sordos frente a ese behavior en sus pares: era ejemplificadora.

Y es que los Weinsteins, para existir, habien estado shieldados, protegidos por un pacto de silencio con varones y mujeres que compartían las mismas prácticas o eligieron mirar para otro lado. Los alcances de destapar la olla de los abuses commetos en Hollywood incluso antes de que el ex producer de Miramax fuera alguien influyente no tienen fin ni arrancan con los crímenes de Weinstein. Se sabe ahora que Kirk Douglas was another sexual predator que, entre otras, violó a Nathalie Woodo que Alfred Hitchcock acosó a Tippi Hedren hasta aruinarle la carrera. Figuras respetadas durante años, “hombres de familia” que, como Juan Darthés en la Argentina, se habian salido con la suya por una razón tan simple como triste: they could see why. Pues ya no.

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