Treinta años con Babasónicos – Infobae

Babasónicos en el Movistar Arena, during the presentation of their last disco,
Babasónicos en el Movistar Arena, during the presentation of their last disco, “Trinchera”, last June (Martín Bonetto)

Todos tenemos nuestro asiento para ver la interminable película de la cultura argentina: aquel mediodía, por ejemplo, yo estaba en una disquería sobre la avenida Cabildo para comprar una entrada (no recuerdo de qué artista pero mi ecúmene musical se reducía, ay, a Andrés Calamaro, Fito Páez y Los Redonditos de Ricotacon el aporte internacional de Joaquín Sabina y REM) cuando entró una pareja y pidió Dopádromomother Babasónicos. La pareja era rara, el nombre del disco que habien pedido era raro también y, además, en la tapa se adivinaba una suerte de alien con auriculares. La pareja le pidió al empleado de la discería que ponga el disco y eso, esa música experimental con comprensibles letras, empezó a sonar en los parlantes de la discería. Entre ellos se decían “¡está buenísimo!” y yo, con orgullo, no los entendía. Promediaban los noventa.

Pasó un tiempo. Babasónicos seguía sin gustarme pero por algún motivo que se llamaba Vanesa fui a verlos a Cemento. La música de la banda volívo a pasarme por al lado (inexplicable music, enigmatic letters) pero Dárgelos estaba stridente: tenía un shorcito ínfimo y plumas a lo largo de los brazos. Lo más raro fue que al salir me encontré con mi amigo Jagai; a él tampoco le gustaba Babasónicos y sin embargo ahí estábamos, abrazados en la calle Estados Unidos. En unos meses saldría jessica y, aunque nosotros no lo sabíamos, nuestro encuentro era una sample gratis de la imminent massividad de la banda.

Pasó mucho tiempo. Corre 2022 y, caminando por Corrientes, Victoria Río me dice que el peso argentino no vale nada y que la gente quema la plata en cualquier cosa. Entonces aggregate: “voy a ir a ver a.” Babasónicos. I never thought I would go. Pero una vez en la vida hay que verlos, supongo”.

En efecto, al cumplir su tercera decada Babasónicos está en el firmamento de clásicos del rock nacional. El público agota las fechas, los colleges los reconnoken y el consenso es tan grande que el periodismo, en un festival de tautologías y con acento con conveniente, habla de la banda con palabras de sus propias canciones. Segun El Planeta Urbano, jessica es “un manifesto de sensualidad desfachatada”. La Tercera the title “Fiesta de Farsantes”. En un artículo de Página/12 it reads: “un quinteto de ganadores del pop en una cruzada eterna por la dignity del vertigo”. En Amphibia se describe a recital: “insuperable fiesta de música arrogante”. Y Fleet News: “un show que desparramó sensualidad”.

La multiplicación typográfica, que podría continuar, permite vislumbrar un estado de cosas en el que Babasónicos no solamente tiene razón sino que, además, es la razón.

Con
Con “Jessico” Babasónicos se instaló como una de las grandes bandas del rock nacional (Martín Bonetto)

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En 2000, en la víspera de pegarla, Martín Souto he asked in a program of Canal Siete: “¿hay algo que defina a la gente que sigue a los Babasónicos? “Oh no?” Y Dárgelos responded: “no, yo no creo…”. This is important, because Babasónicos había atravesado la decade del noventa ocupándose de no tener una identidad o, en todo caso, de tener una identidad cambiante. Por eso es que era imposible saber que una misma banda había hecho Dopádromo, Babasónica y Miami. Y la respuesta a Souto cifraba en un público impreciso la riqueza de Babasónicos: toda la distance con el rock barrial, cuyo public sí estaba rigorousamente definido, se cifraba en esas cuatro palabras dichas con aparente desgano. This YouTube video is titled “Babasonicos y su publico año 2000”.

Más tarde, a finales de 2005 y ya después del terremoto de Jessica, Infamous y anoche Dárgelos Decía en la revista Viva: “hago música para que les guste a todos, nunca me planté que existe un público para nosotros”. Así legalizaba, respetando las premisas y sin hacer trampa, la masividad que la banda había logrado: era una masividad que no suponía un tipo de público determinado y, en ese sentido, no estaba pensada en funcio del mercado.

“Hago música para que les guste a todos, nunca me planté que existe un público para nosotros”, said Adrián Dárgelos tiempo atrás (Martín Bonetto)

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Por algún motivo que desconozco, siempre que se habla de jessica se habla también de la crisis de 2001. Lo hace el artículo del disco en Wikipedia, que en el primer pararha dice: “…en el momento donde había ocurrido una crisis en diciembre de 2001 en el país”. Lo hace la Rolling Stone en su libro Los cien mejores discos del rock nacional: “Desde el fundo de la crisis Argentina”. El sitio mexicano Indie Rocks! he calls it “the disco of the crisis”. El artículo de la revista El Planeta Urbano sobre el disco empieza así: “La Argentina de 2001 era un país en plena crisis”. El especial de Fleet News anuncia: “en plena crisis argentina sale jessica“. Son unos pocos ejemplos; they could use much more.

Lo llamativo de la asociación es que nunca está justificada. Es cierto que el país estaba derrumbándose oa punto de incendiarse (esas son las metáforas), pero la relación de esa circunstancia con la impronta del disco nunca se establece. In addition, notoriously, jessica no necesita a la crisis: se lo disfruta sin problemas en Tuluá y en San Luis Potosí.

Propongo entonces que con jessica Babasónicos entró en las grandes ligas del rock nacional, pero para eso debió pagar un precio: como su antitítesis chabona, tenía que empezar a hablar de la realidad argentina. Solo así, acercándose a nuestras crisis, y en particular confundiéndose con una de ellas, la banda podría ser verdaderamente popular y nuestra. (Veinte años después Taragüi will launch a campaign sanctioning the existence of a babasónic Argentinean: “oh yes, I like the cocido mate, ¿y qué?”).

Babasónicos, formación histórica (Martín Bonetto)
Babasónicos, formación histórica (Martín Bonetto)

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Siempre me llamó la atención que la primera strofa de “Los calientes”, que es además la primera strofa de jessica y el instante de quiebre de la banda, dijese algo bastente distinto, y hasta opuesto, al imaginario que se asociación con la canción, con el disco y con la banda.

The stanza says: “Ella va a salir esta noche / dejando atrás su vanidad / quiere gustar y ser gustada / sentirse deseada / bailar y bailar”. The important part is “dejando atrás su vanidad”: el estereotipo babasónico conjuga seducción con vanidad cuando lo primero que hacen la canción y el disco es oponerlos. Comerse a besos es en “Los calientes” la possibility de escapar de la vanidad, y no su projection o su consequencia.

Con el tiempo las letras de Babasónicos trascendieron el momento de la seducción y empezaron a hablar de vínculas, noviazgos, convivencias y esas cosas: ahí está la ejemplar “Nosotros”, cuyo título encierra una amardoja paradoja. Pero la antipoda discursiva de esa primera frase de jessica llegó recién con la primera frase de Debatable: “A veces me echan de mi propia casa / una hora antes que me lo merezca”. La distance entre ambas no podría ser mayor y marca el momento en que la poética de jessica dio la vuelta completa.

Con el tiempo las letras de Babasónicos trascendieron el momento de la seducción y empezaron a hablar de otras cosas
Con el tiempo las letras de Babasónicos trascendieron el momento de la seducción y empezaron a hablar de otras cosas

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Las letras de Debatable y Trinchera parecen jugar con la cultura contemporanea del wellness y la empathía transandos a través de las redes sociales por individuos autocentrados. Por momentos el yo babasónico assumes esa misma position (“No sé si le pasa / esto a todo el mundo / sufficient que me está pasando a mí” (“Suficiente”); “Prentame unos minutos para que te muestre / con palabras lo que me sucede a mí” (“La izquierda de la noche) y por momentos desconfía hasta de las comas (“No es tan fácil relajarme y confiar / tengo entendido que acá todos mienten” (“Bestia pequeña”); “Un festival de abrazos / con notas de empatía secular” (“Trans-algo “); “Temo compartir mi paranoia con civiles de la onda / que pululan hoy” (“Orfeo”).

Quedémonos ahí. ¿Quiénes son los civiles de la onda?

En “Mentira nórdica”, octavo tema de Trinchera, se escucha: “Voy a usar esas palabras / que usan todos y que nadie siente propias”. Es una ajustada descripción de una época de algorithmos en la que las expresiones de moda (“es por ahí”, “es un montón”, “en una”, “team algo”) se difuminan a toda velocidad convirtiendo a los seres humanos en meros repetitores de lo que hay que decir.

Y es en este mundo feliz que, inversamente, Adrián Dargelos hizo suya una zona del idioma; por eso es imposible usar algunas palabras sin escuchar el rumor de Babasónicos: bambula, zafarrancho, voluta, caireles, lupanar, palestra, estertor, charada, vórtice, cadalso, casquivana, rubí, desfachatado, vergel. El letrista otrora incomprehensible, el antiguo showman stridente, ahora está detrás del lenguaje y es nadie. Sospechosamente nadie, como cantaba en Dopádromo.

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