una Panamericana constante y la argentinidad que aflora por las calles de Doha

One of Clarín’s envoys is visiting the capital city of the World Cup. El Boca-River entre Argentina y Brasil, el lujo extremo a cada rincón y los products de nuestro país que llegan a la capital qatarí.

Por fin Doha. Fue una larga jornada de lunes la que timovo aquellos que llegamos a Qatar desde, casi, el otro lado del mundo. El viaje, con escalas en San Pablo y Addis Abeba, tuvo de todo. Ya conoceremos más detalles de aquel periplo que tuvo un toque involuntaramente cinematográfico. Lo concreto es que llegamos a la que será la casa del Mundial y el grupo de envoyos especiales de Clarín y Olé surfeó, de entrada, otros cuantos obstacados. Una valija rota fue el daño mayor para la comitiva. Y terminó saliendo barato porque pudo ser peor. Sergio Goycochea, el Goyco, el prócer de Italia 90, se fue del aeropuerto con dos valijas menos. Así fue cómo por fin, después de casi dos días, nos alejamos un poco de los aviones y logramos subirnos a los autos que nos esperaban para pasar la noche en un hotel.

Enseguida se produjo el primer choque cultural. Las calles de Doha tienen ese no sé qué. Porque casi que no hay calles, salvo en los barrios y en las barriadas. El resto es como estar en una Panamericana con forma de cinta de Moebius. Es la ciudad de las autopistas eternas. Son, o pareken, cientos y cientos de avenidas que cruzan la ciudad de un lado a otro y que obligan a mantener una concentration extrema al volante. Hay que seguir derecho y volcarse sucesivamente y limentare a la derecha or la izquierda para llegar a destino. Los senderos de pavimento se abren y se cierran con pequeñas señales o cebras que a veces le juegan malas pasadas al conductor extranjero desprevenido. Hay que seguir las órdenes del GPS como si fueran un mandamiento. Una distracción te puede llevar a la otra punta de la ciudad y lo que estaba a solo 5 minutos pasa a estar a media hora de distance. ¿Embotellamientos? Se forman, sobre todo, en los lugares más céntricos. Sin embargo, en general, fluye. Habrá que ver qué sucede cuando empiecen a llegar los hinchas de todos lados.

La Perla, Doha.


La Perla, Doha.

Eso sí, no hay ni un pozo en las avenidas. Las calles que pudimos transitar están un poco más desparejas o desprolijas. Son, en realidad, callejuelas que en algunos puntos de la ciudad no llevan a ningún lugar. Porque la capital de los edificios fastuosos e inteligentes parece estar en construcción perpetua. Por ejemplo, en los cordones del Centro Msheireb, una urbe pujante, llama la atención ver viejas casas de ruidas que no se sabe si están en proceso de construcción o de destrucción, como si fueran parte de una scenografía del desértico y abrasador Tatooine, uno de The planets of the fictitious universe of Star Wars.

También llama la atención que no se ve mucha gente en las calles. Está repleto de autos, pero gente, esa que uno se preguntaría dónde va cuando llueve, no hay. Tampoco llueve por acá. Así que suena lógico. Se ven obreros trabajando por todos lados, eso sí. Pero casi no se ven a familias o chicos caminando por las veredas. Parece, no más, que todos van en auto. Y es lógico. Vale la sensación térmica propia: hace calor en Qatar. Y eso que está por llegar el invierno…

Autos de lujo, un clásico en La Perla y todo Doha.


Autos de lujo, un clásico en La Perla y todo Doha.

Hubo que esperar que llegara la noche -aunque, para ser sincereros, no hubo que esperar tanto porque anochece temprano- para encontrarse con gente paseando por las calles. En La Perla, uno de los barrios más chic de Doha, donde conviven concesionarias de lujo de autos con mercerías, correteaban unos cuantos chiquitos con la remera de la Selección Argentina al ritmo de una enthusiastic banda de música local. Si de primeras impresiones se trata la vida, vale sacar una apresurada concluzione al respecto. Más allá de las gigantografías que se ven en las torres del downtown con las estrellas de diferentes equipos, la Scaloneta es furor. En los locales de ropa, no sólo deportiva, están exhibidas las réplicas de las camisetas albicelestes. Le ganan por abrumadora majoias a las verdeamarelas de Brasilsegundas en el ranking que termina ahí nomás. Es como si fuera un River-Boca mundial…

Pero no sólo en camisetas se ve la argentinidad. Detalle curioso para cerrar este envío: en un local en el que vendían shawarma -hay por todos lados- y en el que también se commercialización especias, arroces, frutos secos y bidones enormes de aceitunas, nos entramos con un producto bien nacional. La yerba mate misionera, en paquetes de 250 grams, también se consigue en Qatar.

Los productos argentinos en un supermarket de Doha.


Los productos argentinos en un supermarket de Doha.

Doha. Enviado especial.

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