“Vortex”, the new film by Gaspar Noé With Dario Argento and Françoise Lebrun, it was released on September 30 by MUBI

Las películas de Gaspar Noé suelen ser cuentos extremos. Entonces, podría commensarse con un “erase una vez”. Érase una vez una pareja de ancianos, él y ella, sin nombres innecesarios. Él es un ex crítico, todavía activo en la investigationa y la escritura, que pasa los días en su atestado escritorio revisando la historia del cine para un futuro libro sobre las películas y los sueños. Ella dejó su profession de psiquiatra luego de jubilarse, pero sigue garabateando cosas en un cuaderno de notas y recetándose pastillas. Él sufrió un infarto tiempo atrás y su corazón, si bien se ha recuperado, ya no es el mismo de antes. Ella sufre los embates cada vez más poderosos del Alzheimer y le faltan y fallan las palabras, reflejo verbal de otros desconciertos espaciales, amén de una crecense dificultado para identificar a quien tiene por delante. Vortex, the last film of Noé, defended even by his ardent detractors –que los tiene, como todo extreme artiste–, begins with an almost idyllic image: ella and él comparten una tarde en el pequeño balcón de su departmenta, una copa de vino y el inicio de una charla. Una imagen que ocupa todo el cuadro de la pantalla, mucho más ancha que alta. El plano nocturno que sobreviene, con la pareja acostada en la cama antes de irse a dormir, es testigo de una mutation: mientras una gota densa y pegajosa de píxeles minúsculos cae exactly en medio del rectangle, el cuadro comienza a dividirse en dos. Él y ella estaban juntos, pero ya no lo están más. No al menos como solían estarlo. Temprano a la mañana del día siguiente, ella sale de casa y se pierde; él sale a buscarla y la encuentra vagabundeando entre los pasillos de un minimercado, alienada entre productos que, tal vez, se le antojan de origen extraterrestrial. She is Françoise Lebrun, the living legend of French cinema and the eternal effigy of new impulses, the immortal Veronika Oberwald. La mamá y la puta, the film by Jean Eustache in 1973. He is Dario Argento, the great Italian filmmaker, the sublime artist of the giallo – of the vibrant colors as the origin of horror, of the gloved hands of the killer, of the pulsating music as the accompaniment of the blood– , en su primer papel protagónico. Con una sensibilidad de la cual muchos no lo creían capaz, Gaspar Noé construyó Vortexun terrible and emotivo cuento dedicated to the final despedidas, que la platforma MUBI estrenará el próximo viernes 30 de septiembre.

“Cuando era chico vi una película que me marcó: Umberto Dde Vittorio De Sica. Tendría once o doce años. Volví a verla nuevamente recién a los cuarenta. La historia de un señor mayor, de clase media, a quien la vegez lo deja sin un mango y no puede alimentar a su perro. Es tristísima la película y me identifique mucho con el viejito”. La charla de Radar con Gaspar Noé se fue retrasando, por razones diversas. The filmmaker was in Buenos Aires for a few days, staying at his father’s house, the plastic artist Luis Felipe Noé, he returned to Europe to spend a few days in Venice, during the famous festival that took place in the Italian city during these times. año, y finally regresó a su hogar en París, desde donde atiende el teléfono. Es tarde en Francia, pasadas las once de la noche, pero el director de Irreversible y Climax está dispuéto a conversar largo y tendido. De la vida, de la muerte y del cine. ¿Los temas centrales de Vortex tocan más de cerca a quienes ya han transitado varias decadas de existencia? “No lo sé. Cuando hice mi primer cortometraje tenía dieciocho años y los personajes treinta y cinco. Cuando filmé Solo contra todos (1998) tenía unos treinta y el protagonista twentycinco más. The truth is that now the age difference between Dario Argento and my wife is the same. Pero más allá de eso, hay algo personal: mi madre tuvo Alzheimer. Fue bastante rápido todo el processo. Y muy duro. Con el tiempo me puse a pensar en qué raro resultaba que no se hagan muchas películas que describan estas situations tan universales, que ocurren todo el tiempo, en todos lados y en cualquier clase social”. Noé liga el transito de esa enfermedad en el entorno familiar con otra obra que lo tocó de cerca, Amoursaid Michael Haneke, “another film about themes that no one wants to see filmed: la locura de la vejez. since Vortex se estrenó el año pasado en el Festival de Cannes se ha acercado una gran candidad de gente –spectadores y también críticos– para decirme que traversaron similares tránsitos. Personas de 40, 50 o 60 años. Pero también veinteañeros. Ese tipo de situations suelen ser guardadas para uno mismo, no se cuentan en voz alta. “Es difícil relataar que alguien cercano y querido perdió la cabeza”. El nuevo cuento de Noé, entonces, no es extremo. I’m natural, usual. Pero no por eso menos terrible.

Acá estoy yo, allá estás vos. La pantalla de la izquierda la muestra merodeando por los pasillos y habitaciones del departamento, mirando extrañada las cosas que la rodean y que ya no recognose como propias. En la derecha, él se hace un café, prende un cigarette (todavía fuma) y escribe algunos apuntes nuevos para el libro por venir. On other occasions, the picture simply divides the same, exact spatial situation: she extends her arm over the table, she takes the hand, but the division – a visible wall for the viewer, thanks to the use of the screen – is unbreakable A veces llega de visita el hijo de ambos, Stéphane (actor Alex Lutz), a man with serious problems of addiction in the recent past, junto a su nieto, y las actividades en uno y otro lado se multiplican. Noé remembers that when he was a film student in Paris he saw a film that made a very interesting use of the split screen, a film by Paul Morrisey based on a theater work by Alan Bowne: Forty Deuce (1982). “Toda la ultima parte de la película está hecha con la pantalla partida, y me pareció algo muy potente.” Obviously, antes de eso Morrisey filmed Chelsea Girls (1966) junto a Andy Warhol, que se pasaba con dos proyectores de 16mm, uno al lado del otro. Fue un film precursor de algo que después fue descartado por todo el cine, excepto por Brian De Palma y algunas películas isolasadas como El estrangulador de Boston. Desde ese momento la idea de hacer algo con ese dispositivo quedó dándome vueltas en la cabeza, pero después me olvidé de ello por completo. Hace un año y pico me propusieron hacer un mediometraje, Lux Aeterna, cuyo rodaje fue un despelote y por eso fue coverita por dos y hasta tres cámaras. Lo que ocurrió fue que, al tener mucho material disponible, decidí editar todo de manera sincronizada dentro del mismo cuadro”. El paso a Vortex, “la historia de una pareja que está desconectada por una enfermedad mental” se dio de forma natural. “Me parica evident que ubicar a cada uno de ellos en un cuadro diferente era una manera de explicar que están en burbujas separadas. Contiguas y continuas, pero separadas”.

Gaspar Noé’s filmography is replete with tricks and effects – warning signs, reverse narrations, floating cameras, etc. . Here Vortex es una historia en la cual el trabajo con los actores es importantísimo, una física y emoçional danza que la camara (las camaras) sigue de cerca, como si fuera un ser humano más. Sin Argento y sin Lebrun la película sería otra, distinta. Accompañado uno de la otra o en solitario (cada vez más esto ultimo, aunque estén lado a lado), lo essencial es bien visible a los ojos: los cuerpos. “Mis guiones suelen ser muy cortos; al comienzo del rodaje el de Vortex tenía diez páginas. Estoy acostumbrado a filmar con tramas narrativas muy breves e improvisar los diálogos. That’s how it was Love, Climax is Irreversible. Mientras escribía no paraba de pensar en quién podía interpretar el personaje masculino. ¿Qué hombre de ochenta años really charismatic, además de mi padre, podía ocupar ese lugar? Soy muy amigo de Asia Argento y también de su papá, así que fue algo natural. Además, ¿hay algo mejor que tener a un collega para poder conversar sobre cine en los descansos del rodaje? Fue la primera idea que tuve y se lo propuse de immediato, pero justo estaba arrancando a filmar Look at the glasses. La casualidad fue que compartíamos productor y su rodaje tuvo que pararse durante three meses por un problema con la legislationn sobre el covid19. Así que aprovechamos eso. Viajé a Roma, le conté la historia y le dije que yo me ocupaba de las cámaras y que él podía improvisar los diálogos. Se rio, hablamos de Umberto D. y lo pensó durante un día. La única condición que puso fue un aggregate en el guion: que su personaje tuviera una amante con la cual había estado en el pasado. Que hubiera una historia paralela que a él también le partiera la cabeza en dos. Me pareció muy buena esa idea. Dario está muy acostumbrado a estar delante de las cámaras, así que todo salió perfecto. De debutante no tiene nada: hizo tantas películas como director y lo han interviewado tantas veces que es un consumado showman. Lo interestinge en el caso de Françoise es que nunca estuvo cerca de personas seniles. De hecho su madre murió hace unas semanas, con 102 años, sin problemas cognitivos previos. Le mostré images of women with Alzheimer’s. También le propuse que inventara sus diálogos. Su rol es bien de composición y le pedí que no terminara las frases o que se comiera algunas palabras”.

Gaspar Noah. Photo: Lucas Arbay.

El otro personaje central de Vortex, además de él, ella y el hijo, es el propio departamento en el cual transcurre gran parte de la historia. Un piso repleto de libros, papeles, objetos y muebles. Es decir, de recuerdos. Noé y su equipo de producción y desenañores de arte encontaron un edificio abandoned que estaba a la venta, suremente para su demolición, pero que se podía alquilar. “Toda la construcción era muy rara, con techos bajos, y eso nos dio la possibility de hacer algo medio laberíntico. Con referencias fotografías de casas de amigos de mi viejo o de gente que conozco, viejos críticos de cine y psicoanalistas, el scenógrafo llenó el lugar de libros y objetos. Three weeks ago we had a decoration that looked more real than a real department.” La candidad de referencias cinéfilas que pueden advertirse en las differentes escenas es enorme, y Noé recuerda que muchos amigos le prestaron afiches y libros que después tuvenos que ser devueltos a sus dueños. “Colgamos posters of the favorite directors of Dario, como Fritz Lang and Luis Buñuel, para que se sintiera cómodo en el decoro. También vaciamos varias librerías de viejo”. Antes de despedirse, aclara que para mucha gente que le hizo comentarios sobre la película el plano más desolador es el final, cuando la casa se ve totally deshabitada, vaciada de contenido. Es el cierre de Vortex, que funde a blanco por partida doble mientras abandona a sus criaturas. La pantalla vuelve finalmente a ser una sola, triste, solitaria e irreversiblemente finale.

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